12-05-09

Videos Clips Favoritos

Bob Dylan - Subterranean Homesick Blues

Quizás el primer video de rock hecho. Su simpleza lo hace groso, y sobre todo el montaje.. la calle dónde está Dylan monta todo lo que canción quiere decir, si es que quiere decir algo.




The Beatles - Strawberry Fields Forever


He pensado que es mi video favorito de todos. Más que todo porque es el video de una mis canciones favoritas, y también porque me parece hecho de forma maravillosa. Quizás de la época en que los Beatles como banda estaban en su pico... me encanta cuando Paul vuela hacia el árbol, cuando se ponen a pintar el piano, los primeros planos a sus rostros, etc.. En color es bello pero en blanco y negro también adquiere otro encanto.




Pink Floyd - See Emily Play


No sé que habrán toma estos tipos, pero al que se le ocurrió grabar es un maestro. A no ser que los cuatro floyd hayan dicho.. mira, tomemonso un ácido y nos grabamos escuchando See Emily Play, y puesto salió esto. Un video grosísimo que refleja la quizás más alucinante época de Floyd (y del rock, y de la juventud)..




Radiohead - Street Spirit


Gran parte de los Radiohead fueron estudiantes de Arte (de Oxford), es decir, siempre concibieron el rock como una instancia en la cual lo visual fuera determinante a la hora de "expresar algo". Más que Paranoid Android, donde yo creo que se nota más esa obsesión es con Street Spirit. Quizás nunca un video clip había podido plegarse de mejor manera a las estructuras de una canción-pop. Yo ya no indiferencio ni una ni la otra, ni la imagen ni el sonido.. Yo la primera vez que escuché Street Spirit fue con el video.




Babasónicos - Perfume Casino


Es el mejor video dirigido de Adrián Dargelos, más allá de la decena que hizo en los 90. Dargelos en cada disco encarnó a distintos personajes, en esta época de Dopadromo era un "zomba", especie de sobre-humano venido de otra dimensión, que encarnaba totalmente al hombre-cristiano-occidental: un ser perverso e inmoral. Si en el video de "Viva Satana!" está encarnando una fiesta del siglo XX, en Perfume Casino, nos relata los rituales de la Edad Media. Con una estética totalmente deudora del Neorrealismo Italiano, Babasónicos "representa" su imaginario Dopadromo.



01-04-09

Radiohead: 26 de marzo (Santiago-Chile)




Han pasado varios días desde el concierto de Radiohead. Es extraño que aún no me puedo sacar el timbre de voz de Thom Yorke, ni las imágenes hipnóticas proyectadas, ni mucho menos la vivencia completa e irrepetible. Es que ver en vivo a Radiohead fue un acontecimiento, mi vida la semana pasada no fue sino pensar que quedaban cada vez menos horas para el recital. Era harto rato esperando a que tocaran, era el concierto que siempre quise que sucediera, antes que ellos se disolvieran, o antes que ellos – cosa que no creo que pase – ya no fueran los mismos, y vinieran a Chile sólo para el revival de que alguna vez fueron grandes. Pero vinieron y quizás en uno de sus mejores momentos y presentando un disco del cual salí del Estadio Nacional totalmente enamorado.





Todo el concierto esperé que sonara “Paranoid Android”, era casi obvio que la tocarían, es quizás el mayor clásico de la banda. Mi espera no era porque pensaba que no la tocarían, sino porque sabía que la interpretación de ese tema sería la emoción colectiva más fuerte que se produciría en el concierto. No me equivoqué, porque a mi alrededor tipos que nunca había visto se emocionaban casi a las lágrimas cantando. Sobre todo en la parte final, donde las veinte mil y pico personas que había formaban un coro total. Me emocionaba la canción en sí, me emocionaba la sensación colectiva extraña que había, porque no era una efervescencia sino que una sensación que era la primera vez que la sentía. Los “rain down… rain down…” al unísono eran alucinantes, miraba la pantalla y Jonny Greenwood sin tocar, se quedaba en una pose de abandono, de desahucio, lo miraba y mi pecho se encogía: la sensación claro, era de congoja, pero de una especie de alegría. Eso era la extrañeza, pero una extrañeza que circuló en todo el concierto, porque uno se acostumbró a escuchar Radiohead en su soledad, es decir, si en una reunión de amigos te ponías un tema de Radiohead pasabas a ser el “aguafiestas”, Radiohead no es algo para escucharlo colectivamente, siempre lo pensé. Por eso mi expectativa con el concierto era enorme, y sobre todo con la interpretación de Paranoid Android.




¿Qué transmite Radiohead?, ¿Qué lo hace ser tan especial para mucha gente?, ¿por qué acá en Chile logró llevar 60 mil personas en dos shows? Radiohead es algo un poco indefinible. Está lo evidente, que es una banda de rock, pero es de esas bandas de rock que se tornan fenomenales, porque son en sí mismas en un fenómeno cultural. Pocas bandas de rock han sido fenómenos culturales, y las que lo han sido están en un podio. Radiohead acá en Chile agarró a cierta generación y le puso música a sus alegrías, a sus frustaciones, y sobre todo, a sus emociones. Thom Yorke no tenía para qué salir a decirlo, ni a arengar a nadie, simplemente cantó y tocó como el lo sabe hacer, y la banda completa transmitió eso indefinible que es su música. Es indefinible, porque Radiohead es una banda muy singular, ya que tiene una vibra que transmiten que es extrañísima, y que en el concierto uno la nota: estás eufórico pero a la vez hay una tristeza, una especial tristeza bella por decirlo de algún modo. Radiohead no es una banda alegre eso está claro, pero no son “depresivos” como muchas veces se les ha catalogado erróneamente. Lo que ellos transmiten es un malestar pero un malestar que no es burdo, no salen a gritártelo en la cara, sino que lo transforman en una belleza, que a su vez, tampoco es burda. Difícil ponerse a explicar qué transmite una banda como Radiohead, que es tan compleja, con tantas texturas, qué comprenden perfectamente que el rock es una cuestión contra-cultural, y que por eso mismo su postura no puede ser codificable, no puede ser algo que un periodista medio venga y lo traduzca. Acá en Chile en los noticieros centrales presentaron a Radiohead como una banda de “rock melodramático”, está muy claro que el querer clasificar la música de estos tipos es algo medio complicado, y que al clasificarlo forzosamente, suena ridículo.



El 26 de marzo del 2009 quedará como el día en que fui testigo de un evento. Evento en todo el sentido de la palabra. Sentía durante las 2 horas y media casi de show, que estaba ante algo histórico. Estaba parado viendo la presentación de la mejor banda de rock de la actualidad, y no sólo eso, sino que de los últimos 25 años, y quizás en el podio de las bandas más grandes de la historia de lo que llamamos y entendemos por rock. Pensaba que quizás haber visto a Pink Floyd el año 77 presentando Animals es comparable a lo que es Radiohead año 2009 presentando In Rainbows. Las comparaciones son por las calidades de los discos, los shows y las bandas. Si Pink Floyd existiera en el año 2009 claramente tendría un espectáculo al nivel de lo que hace Radiohead. Porque el show de Radiohead no es sólo la música, sino que toda la puesta en escena, las luces, la escenografía, las imágenes, son un fragmento más dentro de ese fragmento que se llama – por decirlo de alguna manera – la “obra Radiohead”. Herederos totales de Pink Floyd como decía, las pantallas que habían no era sólo para que el tipo de la última fila viera lo que estaba pasando en el escenario. Sino que eran un complemento más del espectáculo, y a mi modo de ver, quizás el más importante. Lo extraño es que muchos no veíamos realmente a los seis tipos tocando, sino que los veíamos por las pantallas, pero esas pantallas no “representaban” el show: lo fragmentaban. En cada canción habían tomas distintas, planos que en el tema anterior no habías visto. Las imágenes funcionan como la misma música de Radiohead: puros fragmentos, una forma extraña de articular el sonido, así también, una forma extraña de articular la imagen. Porque si bien, el “en vivo” era reproducido por las pantallas, ahí no veías “lo mismo” que pasaba en el escenario. Era otra cosa. Parecía a ratos que en las pantallas uno veía la representación de una película que se llamaba “el concierto de Radiohead”.


***

Momentos culmines: “You And Whose Army”, con la cámara en la cara de Yorke, su medio ojo mirando a nosotros como un panóptico, ironizando con el ascenso del Imperio 2001, con la tutela del Fuhrer Bush.



"Faust Arp", la toma que capturaba a Yorke y a Jonny Greenwood, esa toma más las perfectas notas interpretadas por ellos, creó un clima íntimo que es inexplicable, para la mucha gente reunida ahí. En estos dos ejemplos uno creía ver que los tipos estaban actuando, y de hecho, de cierta manera eso hacían.




Diría que todo In Rainbows fue lo más alto del show, más allá de los guiños al pasado con sendos clásicos, pero el show más que basarse en los clásicos tenía su piso en In Rainbows, era lo único que no cambiaban en los shows que se presentaron en todo el mundo. Los temas del disco sonaban perfectos, a ratos podías pensar que estabas ante un playback, ya que las canciones sonaban exactamente como suenan en los discos. Los cinco músicos en ese sentido son notables. De los temas del disco los mejores que sonaron a mi parecer fueron “All I Need”, “Videotape” y “Arpeggi”. Los demás también, pero para mi estos tres sobresalieron. Lograban algo especial, ya que las canciones al ser relativamente no eran coreadas como los temas de Ok Computer o Kid-A, pero producían un magnetismo y un respeto que yo nunca antes había visto en un concierto.



Creo que muchos – como venía diciendo - de ahí salimos enamorados del último disco de la banda. Porque por lo menos el show del 26 de marzo en Santiago fue de In Rainbows. Parecía que todos los temas estaban moldeados por el disco, era Radiohead 2009, no una banda que viene a mostrar su historial, o lo “grande que fueron alguna vez”. Cuando Radiohead hizo el disco que nadie se esperaba (Kid-A) se notó que las cosas para ellos no funcionan dentro del nostalgismo: la nostalgia surge cuando marcas una época como sobresaliente en desmedro de lo que vendrá, y hubiese sido fácil quedarse en el Ok Computer. Repetirlo hasta el cansancio, total, tienes al mundo a tus pies. Pero no, fue Kid A y un plegamiento hacia ellos mismos, no querer hacer el disco que el público quiere, sino que el disco que la banda quiere hacer. Un gesto del rock más puro, un gesto de banda clásica, y eso quizás es lo que hace a Radiohead una banda de tanto nivel, en tiempos en los cuales hay muy pocas de esas.



Set List.

1. 15 Step: era la obvia, esperaba que comenzaran con esta. La intro era una broma de mal gusto, no faltó la picardía del chileno que dijo: “tss volvieron los Kraftwerk!”
2. Airbag: cuando comenzó me surgió la primera emoción de la noche, la gente se comenzó a mover, me dejaba llevar y esperando para gritar la primera estrofa. Luego el “i am born again” fue un grito ensordecedor. Notable.
3. There There: una de las mejores canciones de Radiohead, de hecho me la esperaba de las segunda. Cuando vi que Ed’O Brien y J. Greenwood tomaban baquetas, supuse que era ella. Fue un momento alto del show, es que es un temazo.
4. All I Need: se transformó después del show en mi favorita de In Rainbow, pese a los problemas de sonido (que yo no alcancé a sentir) el tema sonó de la puta madre. C. Greenwood en el bajo me hipnotizo, le enfocaron su cara en todo el tema, y el tipo, impasible, su sobriedad es grandiosa. A mi parecer el se come la canción… bueno, cuando Yorke se sienta en el piano y el tema agarra ese in crescendo fue sublime.
5. Nude: luego del receso de casi 10 minutos, comenzó Nude, tema que en vivo agarra una onda hipnótica sin igual. Es decir, la mayoría de In Rainbows como venía diciendo tiene esa onda, pero Nude al igual que All I Need tienen mucho más esa fibra.
6. Weird Fishes/Arpeggi: el juego de guitarras es notable. La tensión que mantiene la canción me tenía con el pecho en la mano, aparte que J. Greenwood canción que pasaba me fascinaba más. Es un groso el tipo, un personaje lo posee, el tipo es el guitarrista de Radiohead, nada más que eso, no me lo imagino haciendo otra cosa. El tema se lo come él.
7. The Gloaming: cuando comenzó la canción en un momento (dentro de la locura, lo extasiado, la marihuana, lo contento, etc) la confundí con Reckoner… pero cuando capté que era The Gloaming fue una sorpresa total. Me sorprendió lo perfecto que les sale la canción, pese a su casi 100% de electrónica que hay. El paso de la iluminación verde al azul, le imprimió un color destellante a la canción. Un momento groso del show.
8. The National Anthem: uff quizás EL momento del show, en realidad es difícil decir cuál fue el momento más alto. Pero quizás es cuando el juego de luces, y todo el despliegue visual del show se manifestaba totalmente.
9. Faust Arp: ya me refería a ese momento culmine en lo visual a mi entender. No sé cómo dos guitarras acústicas y una voz lograban enmudecer a 30 mil personas.
10. Karma Police: las dos notas introductorias y el público se vino abajo. La performance en el piano de J. Greenwood notable.
11. Optimistic: Una de las que no me esperaba, me parece que en vivo adquiere otro peso que en la versión estudio no tiene. Las luces y el juego de colores, le imprimieron mucha más aridez a la canción.
12. Pyramid Song: cuando Yorke toca las primeras notas en el piano, todos viajamos. El tema fue un viaje, miraba de reojo a la pantalla y J. Greenwood disfrazado de Jimmy Page. La canción les salió perfecta y todos estábamos enmudecidos, para mi hasta ese momento era demasiado.
13. Reckoner: después de tres clásicos, volvieron a In Rainbows, con uno de los temas que desde las primeras escuchas al disco me gustó. No sé porqué a ratos creía que la voz de Yorke estaba doblada. El falsete le sale igual, es un groso vocalista.
14. Jigsaw Falling Into Place: el tema más rockero de In Rainbows, y si que es una bomba en vivo. El juego de las tres guitarras es sobresaliente, la polenta que agarra al final es indescriptible.
15. Idioteque: acá se cayeron todos. No había nadie que no bailara, el coro retumbaba… “deaf and lost are the children” eran gritados por todos, mientras Yorke bailaba y se movía poseídos por las máquinas. Fueron 5 minutos de frenesís, inolvidable.
16. Bodysnatchers: C. Greenwood levanta los brazos y comienza apludir, luego de Idioteque quedamos todos extasiados, pero el bajista nos arrima a seguir. Y suenan los acordes de Bodysnatchers… esto es rock del siglo XXI pensaba en ese momento.
17. How To Dissapear Completely: en Chile no hubo arenga con el público antes de la canción. Es más, gesto de la banda me parece de más, yo creo que le quisieron dar en el gusto a los argentinos, que tanto les gusta los discursos a las masas. Pero bueno, acá el tema tuvo el significado íntimo que por lo menos yo siempre le he visto, no por eso, el tema es a-político, sino que muy por el contrario.
18. House Of Cards: el primer bis, luego de la retirada de unos minutos. Tema que faltaba de In Rainbows, y que de cierta forma abrió nuevamente el show.
19. Just: digo que lo abrió de nuevo, porque no me esperaba este temazo. Quizás el más punk en la historia de Radiohead, y Yorke lo canta muy punk. Esperé más de The Bends, y tocaron el que menos esperé.
20. Videotape: luego del rockero Just, se vuelve al intimismo de In Rainbows con Videotape. La performance de Yorke en el piano era hermosa. Gran canción.
21. A Wolf At The Door: esta si que no me la esperaba. Una de mis favoritas de Radiohead, el tema que cierra Hail To The Thief de manera grandiosa. Me quedé sin garganta con el coro, y los “put me inside… put me inside… put me inside” me quedaron grabados hasta hoy día.
22. Paranoid Android: bueno, qué más decir sobre el tema, sólo que era el momento esperado por muchos. Luego de esta se retiraron del escenario nuevamente.
23. You And Whose Army: esta si que estaba fuera de los cálculos de todos. Pero fue a mi gusto lo que más me gustó del concierto. Primero la sorpresa, y luego, la risa colectiva, del churro que tiraron a Yorke, y este respondió “thank you”, provocando la risa de muchos que notamos ese gesto, Yorke se rió para luego meterse nuevamente en el personaje. La toma con la cara de Yorke era impactante: una de las letras más políticamente incorrectas de los de Oxford y Yorke con su medio ojo miraba y te decía: “come on, come on. Holy Roman Empire”… Atrás mío un tipo grita: “contra el Imperio conchetumadre”... Este, para mi fue el momento más político del concierto, quizás el tipo que grito y yo lo notamos, pero para mi es mucho más significativo que el discursillo de diplomacia de Ed’O Brien en Argentina.
24. 2+2=5: La esperaba, no podía irme sin escucharla. La tensión inicial era fenomenal, el “Because!” lo gritamos mucho y quedó la cagada. El momento más punks por llamarlo de algún modo en el concierto. Sabía que esto llegaba a su fin.
25. Everything In It’s Right Place: la electrónica más pura se vivió al fin del show, Ed’O Brien y J. Greenwood sentados con las máquinas, una imagen floydiana. Yo en ese momento recordaba que cuando escuché por primera vez Kid-A pensaba que Radiohead esos temas eran irreproducibles en vivo… me reía al pensar que lo estaba viendo totalmente en vivo, y que sí, se podían tocar. Con esta se fueron… y ya no quedaba nada.
26. Creep: se sabía que cuando sonara Creep era el final del show. Sonó y algo de risa nos dio a algunos cuando comenzó, pero había que cantarla. A fin de cuentas es el clásico de la banda… terminó y me fui feliz. Nunca antes me había sentido así, una felicidad de este tipo.





26-03-09

Radiohead en Chile


Llegó el día. A veces es incomodo salir a explicar cómo una banda de tipos que tocan música puede ser tan importante para tu vida. Es incomodo explicarlo, y mucho más incomodo es sentir cuando la otra persona piensa que tu vida es un poco nerd. Se dirán que son inseguridades, de buscar ídolos donde ya no hay religión, de tener un pequeño espacio de culto en una época en que la exhibición secular ha matado cualquier culto. Pero yo soy los que piensa que los discos, la banda, los videos, y todo lo que rodea al rock, son experiencias de vida. Si la vida moderna, con todos sus aparatos in-humanos, han alejado nuestras experiencias de vida, haciéndolas una mera representación de vida, la música o más bien la música popular son esas cosas que un marxista ortodoxo o vulgar, diría que es una alienación total de la sociedad capitalista: un puro opio para evadir los problemas concretos y materiales. Cosa en cierta manera verdadera, pero en otra, de una radicalidad que roza el conservadurismo.


Radiohead es una banda de rock, no hay más verdad fuera de eso. Unos tipos que les gustó escuchar rock y quisieron tocarlo, como muchos. Pero parece que algo nuevo hicieron porque su música se vendió y la industria los agarró, se les hizo objeto de consumo. Uno ciertamente compra su entretención, así nos criaron. Mi viejo cuando yo era niño en vez de juguetes llegaba a la casa con cassettes. Aprendí a vivir escuchando música, a identificar mi vida con las canciones, soy un hijo de la cultura de la canción. Y así crecí, con canciones que identificaban momentos, personas, situaciones, estados anímicos, y por sobre todo, lugares de la memoria personal.


Año 1997: por ningún lado me podría hacer fans de Radiohead, tenía 14 años y sólo me interesaba escuchar música que a los demás le pareciera molesta: Metallica, Sepultura, Megadeth, Pantera. Es decir, cosas alejadas de lo que sonara en las radios y que menos se diera en el MTV. Sin embargo recuerdo el día en que vi el video de Paranoid Android. Hacía algo cotidiano, me servía comida o algo por el estilo, y sale ese video, presentado por la vj Ruth, diciendo que era el primer single del tercer disco de la banda Radiohead. Yo por ese momento sabía de ellos, quizás sabía lo que era Creep pero muy claro no la tenía. Lo que recuerdo es que al verlo nunca antes un video me había resultado tan hipnótico, es decir, no podía dejar de verlo, ni hacer otra cosa. Me pegó el video, pero no sabía si me gustaba o no, era una fascinación extrañísima. En esa época, el video lo dieron un montón, en el MTV se decía que Ok Computer era una obra maestra. Ahora no sé si un tema como Paranoid Android se podría dar en el MTV, es decir, las cosas en el año 97 eran muy distintas a como son hoy.


No sé cómo un cassette del Ok Computer pasó por lo menos por 8 o 10 compañeros de un primero medio. Es extraño pensar que un disco como Ok Computer que ahora un chico de 14 encontraría una cosa aburrida, lánguida, sin ninguna onda, haya cautivado a tanta gente. Esas 10 personas que escucharon Ok Computer por ese tiempo, ahora a los 26 hacen cosas diversas, teniendo vidas muy distintas, pero algo ocurrió, porque el disco de Radiohead atrapo a esa generación. Me pregunto cuántos ese año 97 habrán escuchado el disco, chicos entre 13 a 17 años, escucharon y compraron (ojo que Ok Computer fue disco de oro o de platino acá) el disco. Y si bien quizás la gran mayoría de esos no irán el jueves ni el viernes a verlos, el efecto de Ok Computer en esa generación fue sorprendente. No sé si en el resto de Latinoamérica ocurrió igual, pero está la máxima de que en Chile de 10 casas por lo menos en dos hay un Ok Computer original.


Digamos que a los 14 años yo era alguien medio depresivo. Toda mi secundaria lo fui. Retraído, taciturno, solitario, tenía muy pocos amigos, y si era viernes o sábado en la noche casi siempre no estaba en fiestas sino en mi dormitorio escuchando música. Ok Computer era el disco que ponía cuando sentía mucha pena. En realidad es un poco vergonzoso acordarme así, pero realmente lo era así. No sé si era un refugio, era simplemente experimentar mi estado anímico totalmente real con unos tipos que grabaron 12 canciones en un estado parecido al mío. Y digamos que el título del disco me intrigaba. Con 14 años no lograba aún relacionar que la melancolía podía tener un origen o afección social, externa al individuo. Me costó años poder comprender eso. Para mi era simplemente que te sentías mal por haber nacido. Una conocida una vez dijo que los Radiohead eran proto-emo, no sé si es una ofensa o qué, pero es parecido a la definición que un periodista de TVN dijo hace unos días: “la banda de rock melodramático”. Lo de Radiohead era de verdad, mucho más que una pose. Yo no sé si ellos se propusieron hacer un disco depresivo ni nada por el estilo, les salió así. Y en realidad a la distancia yo no lo veo como un disco depresivo, eso fue una etiqueta que la mala crítica les puso. Ok Computer más que un disco depresivo es una cartografía, un mapa a lo social, pero desde lo afectivo. Es simplemente hacer ver cómo una sociedad moderna poco a poco pierde todo rasgo de antigua humanidad. No es una melancolía, o añoranza por ese humano que se esfuma, sino que la muestra, el mapa de que las cosas marchan extrañas, de que el mundo está dado vuelta, de que la vida que nos contaron cuando niños no es real, o más que eso, no es verdad. De cierta forma me siento alguien educado por Ok Computer, yo no le hacía caso a mis profesores, sino que iba y escuchaba a Yorke.


Por tres años sólo escuché Ok Computer de Radiohead, y de hecho, un poco de vergüenza me daba asumirlo. Yo era metalero, debía escuchar sólo cosas relacionadas con el metal, Radiohead era otra cosa. Pero realmente para mi no lo era, en Radiohead había una oscuridad, al igual como en cierto metal lo hay, una relación con lo maldito, con el dejar de vivir, pero me intrigaba que Radiohead lo podía manifestar de una forma totalmente distinta. Esto último se me hizo totalmente patente aquel día que por la radio futuro escuché que de forma exclusiva se emitiría el nuevo disco de Radiohead. Paré la oreja de inmediato, y eso yo tenía que escucharlo y grabarlo. Era el año 2000, yo aún utilizaba cassettes. Y bueno escuché Kid-A y lo grabé. La impresión que tuve fue rarísima, no entendí nada, pero me intrigó darme cuenta que el disco era una cosa radicalmente distinta a Ok Computer. Lo escuché mucho por ese tiempo y primera vez que podía tolerar canciones que no tuvieran guitarras, de hecho el disco me enganchó muchísimo, y creo que si bien no tuvo el efecto que marcó para mi Ok Computer, si tuvo un efecto en el sentido de que Kid-A modificó totalmente mis gustos musicales. Después de haber digerido ese disco en el año 2000 pude escuchar cualquier cosa.


Digamos que por Radiohead llegué al rock, al rock en su vertiente más clásica, desde Radiohead llegué a Pink Floyd y a The Beatles. Sólo desde ahí comprendí y comencé a escuchar rock, y a entenderlo como fenómeno cultural. Para mi Radiohead es la banda de mi generación, por eso la venida de ellos a mi país es algo que esperé por muchos años. Es que en ellos se condensa lo que una banda de rock puede llegar a causar, un efecto como experiencia de vida. Quizás no para todos es así, pero la música de estos tipos es de verdad, es decir, más allá de ser un objeto de consumo, ellos constantemente no se han dejado codificar simplemente en eso. Sus discos post Ok Computer lo demuestran.


Al show de mañana me llevo toda una juventud graficada en sus canciones, hasta creo que después de mañana algo se acaba en mi, es decir, ya no sé si vuelvo a ver otro show en vivo, sobre todo en tiempos en que el show de rock es una cosa que ya no tiene el sabor de antes, su exacerbada mercantilización ha matado un poco la experiencia primaria que se tenía del concierto de rock, y me refiero acá en Chile. Lo de Radiohead es algo que podría haber sido años antes, pero quizás, ese tiempo que esperamos, es la excusa perfecta para que mañana sea algo inolvidable. It’s gonna be a glorius day…


25-02-09

Notas sobre "lo maldito"





Hay momentos de cortes: a significantes y significantes. Los significantes son aquellos de los cuales nos damos cuenta, los a-significante no los vemos pasar, sólo ocurren. Sin embargo los árboles que nos han plantado en la cabeza nos significan y nos hacen sujetos que vemos aquellos cortes: cortes que marcan cambios y mutaciones. Sería ideal no ver los cortes y que todo corte fuera a-significante. La lucha política está en no dejarse significar, pero esto es a riesgo de ser marginado de lo social. Pues lo político y lo social son cosas bastante distintas. Lo social te impone a ser de una manera, a ser una significación con patas, a ser sujeto. Lo político es a-significante, rupturista, transgresor, pero insisto a riesgo de ser marginal: Artaud, Nietzsche, Sid Vicious, Jim Morrison, Kafka, Cobain, Benjamin, Rimbaud, De Rokha: figuras de la marginalidad, del dolor y de lo maldito. Desvinculados de lo social por ser extremadamente políticos en su accionar, en cometer el error - no muy inteligente - de vincular el deseo con lo político. Esto produce pura incomprensión histórica, son personajes no históricos sino póstumos... De Rokha y el grito al destino de estar siempre miserablemente solo; Nietzsche y el pesar de tener inscrito en él todos los registros de la historia; Kafka y la soledad de la escritura como incomunicación de poder hablarle a la mujer, sino sólo escribirle cartas; Benjamin viviendo la soledad en la multitud de la ciudad parisina del siglo XIX, siendo él del siglo XX; Cobain y el gatillo de la muerte de una generación atrofiada en la sociedad del espectáculo...


"Indiscutiblemente, en casas de arriendo,
a la ribera del pan y su situación aldeana de sombrero de sol,
contra empleados grandes o desesperados
y viudas terribles, que desprenden cabellos de estructura amarilla,
así moriremos, tal vez, al bramar contra la montaña...."

(Pablo de Rokha de Poesía Funeraria)

Es el pacto con Satanás. Y la afirmación del mal.

“¡Preferible vivir en medio del hielo que entre virtudes modernas y otros vientos del sur!... Nosotros fuimos suficientemente valientes, no tuvimos indulgencia ni con nosotros ni con los demás; pero durante largo tiempo no supimos a dónde ir con nuestra valentía. Nos volvimos sombríos, se nos llamó fatalistas. Nuestro fatum - era la plenitud, la tensión, la retención de las fuerzas. Estábamos sedientos de rayo y de acciones, permanecíamos lo más lejos posible de la felicidad de los débiles, de la resignación... Había en nuestro aire una tempestad, la naturaleza que nosotros somos se entenebrecía - pues no teníamos ningún camino. Fórmula de nuestra felicidad; un sí, un no, un línea recta, una meta...”
(Friedich Nietzsche del Anticristo)

Marginalidad total, construcción de una felicidad más allá de lo humano, y todo lo que ella significa. Un anti-humanismo.

"Un punto suspendido que nada siente, que debe redimir una batalla en contra de los abismos voluminosos. Se bambolea entre el sufrimiento que ya no es emoción y la carne. Y el sufrimiento es la tensión entre el abismo y su cuerpo, argumento contradictorio que le manifiesta el absurdo violento de la existencia”.
“Sufro que el espíritu no está en la vida, y que la vida no está en el espíritu”
(Antonin Artaud del Teatro de la Crueldad)

La construcción del cuerpo sin órganos, sin moral, sino que una nueva ética.


“Ven cubierta de lodo, empapada de lejía,
como quiero que seas.
Como una tendencia, como una amiga,
como un viejo recuerdo, recuerdo, recuerdo.
Juro que no tengo un revólver,
yo no tengo ningún revólver,
yo no tengo ningún revólver. recuerdo,
recuerdo, recuerdo, recuerdo,yo no tengo ningún revólver.”
(Kurt Cobain de Come As You Are)

El amor y la muerte son uno. El revólver, el revólver, y el estallido del recuerdo…

05-12-08

Que no pare de llegar (desde el viaje)

El deseo necesita pocas cosas. Un viaje se podría entender como un campo intenso, en el cual el deseo fluye a través del cuerpo. Si el cuerpo está o no en movimiento depende en qué vibraciones el deseo prolifere. Por eso es en intensidad y no es una velocidad determinada en magnitudes lineales. El deseo como viaje pasa, es un proceso tal como lo utilizó Kafka, que pasa por intensidades puras en donde las formas – sean, burocráticas, familiares, sexuales - se destruyen. Velocidad pero en devenir; o el viaje - que siempre supone una velocidad - como un puro devenir. De lo que se trata el viaje es el paso desde una molaridad (Hombre, Hombre-blanco, cristiano, conciente, sedentario) a una molecularidad (Mujer, Negro, Indio, Niño, Animal, Inconsciente, Nómade)


"No tengo dinero ni recursos ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo"
(Henry Miller)

Grado 0 de intensidad, el viaje no se puede pensar como un paso simple desde lo usual a lo inédito, es decir desde una experiencia que se sustente en una binariedad: paso desde lo mismo a lo otro, de la identidad a la alteridad. El devenir está entre, así el viaje se puede realizar sin moverse: ética del cuerpo. Kafka y Proust deviniendo-escritura en su habitación. La escritura es un viaje. Proust y la figura del despertar: el sueño y la vigilia indiferenciados en el momento de la escritura. Se escribe en el despertar, en el ocaso del sueño y el crepúsculo de la vigilia. Nunca se sabe lo que puede un cuerpo: articulación de éste como un campo de intensidad, en un grado 0 de intensidad. Todo circula por el cuerpo, las líneas se activan, pero éstas siempre pueden caer en una re-territorialización abrupta que capture las líneas, cortándolas.

“La prudencia es el arte común…; y si a veces se roza la muerte deshaciendo el organismo, también se roza lo falso, lo ilusorio, lo alucinatorio, la muerte psíquica evitando la significancia y la sujeción.”
(Deleuze-Guattari)

El viaje debe conservar un poco de organismo para que este mañana pueda realizar otro viaje. La línea de fuga no es aniquilación del cuerpo, sino que es articulación de un cuerpo sin órganos. La línea de fuga no tiene una dirección, no es ni a izquierda, ni derecha, ni arriba ni abajo. Gregorio Samsa y la línea de fuga en su habitación, la encontró donde el padre no: huída del trabajo, de los negocios, de la burocracia moderna. Cuerpo experimental no experiencial, que puede circular no en transformaciones sino que en devenires: devenir-insecto, devenir-mujer, devenir-niño, devenir-loco.

“El cuerpo sin órganos oscila constantemente entre las superficies que lo estratifican y el plan que lo libera. Liberadlo con un gesto demasiado violento, destruir los estratos sin prudencia, y os habréis matado vosotros mismos, hundido en un agujero negro o incluso arrastrado a una catástrofe… Lo peor no es quedar estratificado – organizado, significado, sujeto – sino precipitar los estratos en un desmoronamiento suicida o demente, que los hace recaer sobre nosotros, como un peso definitivo… tener siempre un pequeño fragmento de una nueva tierra.”
(Deleuze-Guattari)

Tener siempre un pequeño fragmento de una nueva tierra que visitar y el cuerpo nómade quedará construido…El viaje supone una ética del cómo viajar o sino el peligro está en un viaje suicida o en un simple cambio regenerativo que siempre es de tipo moral.

11-09-08

11 de septiembre del 73




“Un día, de golpe, tantos de nosotros perdimos la palabra, perdimos totalmente la palabra. Otros, en cambio, siguieron hablando.” (Patricio Marchant)



Fue un corte en la lengua. No sólo el cambio simple de una lengua por otra. Sino la sobrevivencia de esa lengua cortada, que se revela como golpe-de-estado, golpe-a-la-lengua… Como se pregunta Sergio Rojas[1]: ¿veremos algún día la moneda en llamas en láminas recortables para las tareas del niño de básica? Una lengua cortada no alcanza a discernir entre los hechos, no los puede amontonar unos a otros, como en un recipiente, para llenar el tiempo vacío y homogéneo, que se linda como Historia de Chile.



Cada 11 de septiembre que pasa se percibe una necesidad de hacer ingresar el golpe de estado como un hecho histórico más, para endosar – y de cierta manera atenuar – la sensación de unidad y bienestar que debe tener la Nación, el País, el Estado chileno… El golpe de estado como golpe a la lengua no es un hecho histórico, en tanto este no ocurre en la historia de Chile, sino que le ocurre a la historia de Chile[2]. El acontecimiento del golpe o el golpe como acontecimiento es la condición material, el soporte, desde el cual cualquier historia se quiera hacer. Toda narración, toda escritura, toda crítica, toda teoría, tiene como soporte material el golpe de estado, en tanto corte a la lengua, interfiere en cualquier nueva lengua[3] que se quiera reconstruir.



La Moneda en llamas es la instalación que cualquier vanguardia artística quisiera hacer: como total insubordinación de los signos, sean los institucionales (quiebre de la institucionalidad moderna), los políticos (término de la política representativa: cierre del congreso y de los partidos políticos), los culturales (el Estado no financia más ningún tipo de práctica cultural, es más, no hay libertad de expresión en Chile) y finalmente la misma noción de signo es quebrada, teniendo su perfecto avatar en el saber universitario, académico o intelectual, intervenido por militares, y así de todo el aparato moderno del saber, sus prácticas, sus categorías.



Pensamiento intervenido, exiliado, torturado, fusilado: desaparición de las categorías en las cuales nos pensábamos, nos nombrábamos. El Chile republicano, estatal, muere en la Moneda junto a Allende, para pasar a ser un Chile transnacional. El golpe no ocurrió solo un once de septiembre del setenta y tres, sino que este no deja de ocurrir. El golpe es ahora en tanto el acontecimiento se devela póstumo: el golpe se lee desde el golpe, somos leídos por el golpe para leerlo.



Son 35 años en el cual la edición que existe de la memoria nos muestra las imágenes en blanco y negro que responden inmediatamente a aquello que se llama golpe de estado. El golpe no es histórico propiamente tal, es visual. Si Gonzalo Vial no cuenta la Historia de Chile post-golpe, no es sólo por una cuestión estrictamente ideológica, sino que para un historiador conservador como el, las imágenes, lo visual, no tiene historia. No es posible hacer historia con imágenes, porque la imagen prescinde de una narración explicita: no hay sujeto en la imagen, por más que uno vea a un piloto de avión bombardeando la moneda o que uno sabe que Allende se está suicidando en la Moneda, o es más, el camarógrafo que registra la imagen. No hay sujeto en la imagen porque ésta prescinde de un testimonio confiable, no hay narración. La imagen es una construcción técnica y el golpe sólo es leído desde ahí: el golpe antes de que fuera narrado, contado por alguien, fue visto en las pantallas de televisión luego de que pasaban por la tele el Pato Donald.



Ruiz sabía muy bien que el golpe de estado era la entrada de Chile al mundo global. Thayer lo enuncia como el bing bang de la globalización. Así, Diálogos de Exiliados[4] es la alegoría para pensar el golpe desde todas estas hechuras que hemos transcribido. En el film se trasluce el fin de la épica, grafica en ironías sobre la constitución de asambleas y discusiones que sólo tenían sentido dentro de un régimen partidista pre-golpe; se trasluce la condición del inmigrante, ya que el exiliado para Ruiz no es sólo el chileno, que siempre – sobre todo luego de la Dictadura – se mostró como épico, es decir, un exiliado que preparaba su vuelta a Chile aún confiando en que las cosas podían ser mejores, sino que el exiliado de Ruiz es simplemente un inmigrante, que convive en Francia con el argelino, con el argentino, mostrando la entrada – vía del exilio – de Chile en la aldea global. Diálogos de Exiliados es un film sobre el exilio, pero a la vez, sobre el golpe, sobre la Dictadura chilena, pero también es post dictatorial, ya que trasluce un sentir, un cuerpo afectivo, que es propiamente el sentir del golpe, como corte de la lengua.



Pasolini en Saló como una de las tantas torturas producidas por los supuestos victimarios fascistas, está presente el corte de una lengua de una de las supuestas victimas. La tortura mayor es la de no dejar hablar, la de cortar la lengua, no para fundar otra, sino para que la lengua cortada, con esa marca, no pueda volver articularse sin tener que trabarse con ella misma recordando el corte (el golpe)…



La verdad del golpe de estado no es sino póstumamente: hoy es. Bing bang de la globalización, y a saber, del mercado, de la transculturación, de la “democracia”, de la muerte de las ideologías, y la activación de la representación como movimiento de lo inaparente, de lo muerto-vivo desplegándose. Existe esta secuencia: Unidad Popular-Golpe-Dictadura-Transición, como un pliegue, como mónada del tiempo-ahora: Lagos heredero de Allende; Bachelet heredera de Pinochet; Allende como consumación de la vanguardia, de la épica, en tanto es parte de aquella instalación llamada la Moneda en llamas, muestra de lo irrepresentable, de lo fuera de marco, de lo in-testimonial, de la lengua cortada un once de septiembre.



[1] Ver Sergio Rojas, La visualidad de lo fatal: historia e imagen, en Pensar en/la Postdictadura, Cuarto Propio, ed. Nelly Richard y Alberto Moreiras, 2001.

[2] Ver Willy Thayer, El golpe como consumación de la vanguardia, en El Fragmento Repetido: escritos en estado de excepción, pág. 20-21, Metales Pesados, 2007.

[3] Y así esta nueva lengua se puede extrapolar a cualquier discurso, pragmática, política que se quiera “hacer”.

[4] Diálogos de exiliados (1974) fue la primera película realizada por Raúl Ruiz en su exilio en Francia, marca a su vez también la última película que realizaría con Chile como tema protagónico, para luego de ella, entrar a trabajar en el marco cultural francés, sin que eso sea sinónimo de un “afrancesamiento” por parte de él. Para muchos, con esta película, Ruiz pone termino a su militancia, a su compromiso de elaboración de un cine propiamente chileno que años atrás se había propuesto hacer; para otros también es no sólo su alejamiento partidista sino que con el mismo país, para volverse un Director críptico, distante, lejano, sin ningún tipo de cercanía con el público chileno. Precisamente todas estas apreciaciones nos sirven para decir que el golpe de estado no fue sólo un accidente que ocurrió en la historia de Chile, sino un golpe totalmente afectivo que intervino, por ejemplo, en el Cine de un autor como Raúl Ruiz.




06-04-08

Apuntes: "Mal de Archivo"

La pulsión de muerte nunca deja un "archivo". Destruye todo, no deja nada propio. "Trabaja para destruir el archivo: con la condición de borrar, más también con el fin de borrar sus <propias> huellas - que, por tanto, no pueden ser propiamente llamadas <propias>."

Pulsión de muerte: empuja al olvido, anámnesis como erradicación del archivo. La pulsión de muerte psicoanalítica es anarchivística y archivolítica. Así el archivo no tiene mucha relación con la memoria espontánea, es un aparato mnemotécnico. El archivo "tiene lugar en (el) desfallecimiento originario y estructural de dicha memoria." El archivo asimismo se produce en la pulsión de muerte, en esa "borradura radical" de lo que jamás se puede reducir a la memoria. El archivo no es la memoria.

Freud sostenía que la repetición, su afán compulsivo, tiene relación con la pulsión de muerte: "aquello mismo que permite y condiciona la archivación, nunca encontraremos nada más que lo que expone a la destrucción, y en verdad amenaza con la destrucción, introduciendo a priori el olvido y lo archivolitico en el corazón del monumento." El "mal" del archivo, su "mal" no es otro que la pulsión de muerte: constitución misma del monumento.


La circuncisión como la figuralidad del documento de un archivo. Instauración del Museo freudiano. Freud como el Patriarca, el Padre,- y como buen heredero - un Rabino: "Lo que el Padre da a su hijo es a la vez una escritura y su soporte. El soporte en cierto modo fue la Biblia misma, el ..."

El Museo Freud elabora propuestas para conservar y archivar todo lo digno de secreto, tipo confidencialidad, casi como un secreto de Estado. Estos se guardan, se modifican, para luego imprimirlos para su reproducción técnica. El inconciente es esa fábrica de producción que el Museo Freud conserva. Son datos, fechas, inscripciones.

El archivo no es asunto de una memoria viva, de una función humana, digamos. El archivo como decíamos tiene que ver con el desfallecimiento de todo aquello que llamamos anámnesis, y tiene relación con cierta experiencia de la técnica. ¿El block mágico seria la representación del aparato psíquico? O más bien, ¿el aparato psíquico estaría afectado por los máquinas técnicas y funcionaría como una perfecta máquina de registro, corte y confección? El block mágico retiene las impresiones y conserva ciertas imágenes, las representaciones de las cosas. Las almacena funcionando como el inconciente.




*Todas las cursivas son del texto Mal de Archivo de Jacques Derrida.



09-03-08

Corazones y la configuración de una micro-política del deseo



Como otra piel
como otro sabor
como otros abrazos
otro olor
no habrá otros latidos
no habrá otros orgasmos
no habrá otras promesas
ni otro calor


Recuerdo la navidad del año 90 haber recibido de regalo el disco Corazones de Los Prisioneros. Yo por ese entonces no pasaba de los 7 años, pero Los Prisioneros eran un fenómeno muy masivo que llegaba a los jóvenes, adultos y a los más chicos, claro que por la época no existían cosas como Six Pack o Amango. Escuchando el disco no sé en realidad cómo podía escucharlo a esos 7 años, si apenas entendía la mitad de las palabras que oía y mucho menos entender las frases e imágenes que cantaba Jorge González, pero en fin, a mi me gustaban. Mi relación con este disco como se ve es bien larga, quizás es el disco que más he escuchado, pasando a ser parte fundamental de mi mismo. Es que creo que me formé con Los Prisioneros y particularmente con este disco.

El cassete de Corazones se perdió en cambios de casa o borraduras de cinta. Sin embargo mi relación con Los Prisioneros siempre estuvo presente, independiente de mis variados gustos musicales y el disco Corazones siempre fue el disco de esos 4 clásicos que más complicaciones en cuanto a lo estilístico me traían. Pero precisamente esa rareza del disco era lo que siempre me cautivó, cómo Los Prisioneros después de 3 discos de furia social y política al Chile de los 80 podían editar un disco que en apariencia fuera tan inofensivo, que casi todos sus temas hablaran de amor sin ni siquiera una guitarra que trajera algo de rock, y más encima más que un disco de la banda pareciera un disco solista de Jorge González. Todo esto me hacía de Corazones un disco demasiado interesante siempre de escuchar pero que siempre me cautivaba con sus tremendas canciones, porque eso es lo innegable, Corazones es un álbum de extremadas buenas canciones.

El momento histórico en el cual sale editado no puede ser más importante: es el año 90, cambio de mando en Chile, se acaba la Dictadura y asume Patricio Aylwin otrora pro-golpista que ahora se viste de señor democrático para pactar junto a la derecha económica y política un Chile listo para ser desarrollado. Mientras todo eso pasaba el guitarrista de Los Prisioneros Claudio Narea se aleja de la banda por motivos que no pasaremos a detallar ahora, y Los Prisioneros se transforman en dúo, quedan González y Tapia. Ambos con el presupuesto que ya podían tener Los Prisioneros luego de años exitosos en gran parte de Latinoamérica, más la bonanza que existía en Chile por ese tiempo, se dan el lujo de ir a Los Ángeles California a grabarlo con la producción de Gustavo Santaolalla, que por la época no ganaba gramys ni nada de eso, pero ya se perfilaba como el futuro gurú en cuanto a las producciones del rock latino. Corazones es quizás el primer disco de rock en Chile que gozó de una producción 100% profesional y poseía un sonido que no tenía nada que envidiarle al anglosajón. Todos estos pormenores más que ayudar a su éxito ayudaron a las suspicacias de un público que esperaba El Baile De Los Que Sobran Pt. 2 o una versión recargada de La Voz De Los 80, como La Voz De Los 90. El público chileno siempre algo conservador no entendió mucho que buscaban Los Prisioneros con este nuevo estilo y sonido, en donde parecían más cercanos a Depeche Mode que a los The Clash y que más encima no tenía ninguna letra – en apariencia – política.

Jorge González ya en ese momento daba muestras de ser un músico caprichoso, que no componía para el público ni para un mercado establecido, sino que simplemente se dejaba llevar por su propio deseo. Corazones marca el comienzo de una relación amor/odio del vocalista con el público chileno que lo subió al podio de ídolo generacional en los 80, para luego acusarlo de traidor. A González acá nunca se le ha entendido muy bien, pero sería demasiado amplio tratar de revisar la carrera que hizo luego de Corazones y rastrear cómo en Chile más que generar un respeto su obra se le trató – y se le sigue tratando - con el más profundo desprecio.

Corazones ya después de 18 años parece un álbum clave para entender todo aquel proceso que se llamó Transición a la democracia, es una testificación histórica de un momento crucial en la Historia reciente de Chile y más encima una obra de altísima calidad a nivel musical. Es que más allá de cualquier cosa que digamos acá, Corazones es un álbum excelente, me atrevería a decir que puede ser el mejor disco de rock grabado por chilenos. Son nueve canciones con demasiada personalidad, es un disco con una producción notable, con letras que rozan la perfección en cuanto a imágenes y lecturas múltiples que se puedan hacer, aparte de ser un disco en suma, demasiado inteligente. Corazones es un disco de rock pero también es una cartografía al deseo.



Un escape a la modernización: viajar en tren


Corazones comienza con un viaje. Una especie de huída, una emigración de la ciudad, de la modernidad, y planear un escape humilde, muy pobre: “y no me digas pobre, por ir viajando así, no ves que estoy contento, no ves que estoy feliz.” El viaje en tren como algo anacrónico; el sur como la parte de Chile más fuera de aquello que se llama modernidad. Algo anacrónico para una década como los noventa en Chile esforzándose en llegar a una modernidad tardía a costa de cualquier cosa. Son los años del llamado progreso social, del crecer a un 7%, del libre acceso a las tarjetas de crédito, de los jaguares de Latinoamérica, etc, etc. Pero Corazones de una forma previsora o quizás muy inteligente, desde su primer tema plantea toda una cuestión contraria: estamos en la época de la desazón, de la melancolía, de la tristeza. La catástrofe dictatorial es un golpe para las emociones y esto se ve reflejado en todos los momentos del álbum, es decir, cómo a un nivel micro-social, el país quedó sumido en una abulia, en una neurosis total. De esta forma la emocionalidad que trasluce Tren Al Sur como tema que abre el disco es una melancolía de escape, de una huída, muy parecida a la borrachera. Corazones es el disco del descarriado, de aquella persona pasional, guiado por bajos deseos: la borrachera de Tren Al Sur como única vía de escape:



Dos y media en la mañana
El olor se mete en la ventana
Son flores y mil animales, que me dicen:
Bienvenido al sur

Yo recuerdo a mi papito
Y no me importa estar solito
Porque me llevan a las tierras
Donde al fin podré de nuevo

Respirar adentro y hondo
Alegrías del corazón



Existe un ansia de respiro, de encontrar un espacio de alegría, y Corazones no hace sino buscar ese espacio en todas sus canciones y a la vez denunciar y protestar en contra de aquello que no te deja sentir ni respirar adentro y hondo. Noche En La Ciudad explica el por qué es menester esa huída, por qué en la ciudad no hay espacio para el borracho ni el descarriado. Noche En La Ciudad es el mapa perfecto para un Chile supuestamente post-dictatorial: el orden-moral que circula por todo el tema no es sino un lema militar, queriendo decir que el Chile de los noventa no es sino la continuación de la Dictadura. Chile se ha convertido en un país excluyente que tiene una fe en el progreso de la sociedad basado en una racionalidad moral de la misma vida:

Es una noche ideal en la ciudad
la gente reza en sus mesas con gran piedad
todas las cosas que se hacen son por amor
y solo esposos y esposas bajo el signo del señor
control remoto y el sillón la tranquilidad
al final de la jornada que comodidad
sin elementos negativos salvajes y tal
que nos alteren el programa que elegimos usar
todos vecinos todos sanos
todos comiendo cosas ricas
sin decisiones de esas gentes que no aportan a la vida
y sin moteles sin borrachos sin ociosidad
sin la mentira ni el engaño ni la falsedad
y a las doce todos deben reposar
para mañana en la mañana madrugar
es una noche ideal de la ciudad
como si fuera una tarjeta de navidad
es tan justa la gente tan de su hogar
que no puedo aguantar las ganas de vomitar



La trama de la cotidianidad: ¿compremos chocolates?


Jorge González en este disco se enfoca en temáticas totalmente micro políticas. Bueno sería recordar que en la gira de presentación del disco Corazones el escenario montado era una especie de loft moderno, en donde Los Prisioneros cantaban íntegramente el disco Corazones. Todo esto nos hace pensar en un disco que habla sobre la trama de la cotidianidad, temas como Amiga Mía y Cuéntame Una Historia Original lo demuestran a la perfección. La última es quizás uno de las mejores canciones compuestas por González, más que nada por su inteligencia en la composición. Cuéntame Una Historia Original es un tema inofensivo en apariencia, con arreglos de tema pop casi para el adulto joven, pero que sin embargo tiene un letra que define toda la intención política de este disco Corazones. Esta intención es rastrear el momento social a través de acciones y sujetos a un nivel totalmente molecular. La canción sucede entre dos, en que una de las partes cuenta lo que llamaríamos sus "dramas" - podríamos hablar de un gesto totalmente moderno, aquel de contar tus problemas a alguien - en San Miguel que es por donde caminan:

Todos los papás son la víctima
Todas las mamás son explotadas
Todos los hermanos viven infelices en todas estas casas
Diez portazos por minuto
En las manzanas que nos rodean
Mientras caminamos por San Miguel

Y puede quizás que todo el mundo diga que vive sufriendo cómo nadie más... ¿pero podrá haber algo de original en todo eso?, ¿será posible relatar otro tipo de experiencia?, ¿después de la catástrofe, podremos contar algo original, algo distinto, algo que no huela a catástrofe? González no hace sino decirnos que luego del Golpe de Estado, es imposible salir del trauma, de la ruina total, que el campo social quedó infectado... “Mejor… ¿compremos chocolates?” Es decir, mejor tengamos un agenciamiento-chocolate, relacionémonos de otra manera, busquemos cierto espacio de convivencia, porque todo el mundo dice que vive sufriendo como nadie más. Este espacio social de convivencia si en Cuéntame Una Historia Original es el comprar-chocolates, en Amiga Mía es quizás la relación de pareja de forma íntegra:

Al oler la mañana una frase ingeniosa
los minutos son oro como arena en la sábana
y tomar esa casa y comer en la cama un café con helado
te he mojado tu espalda.
Yo me pongo contento ya no nos levantamos
y te aprieto a mi pecho con toda mi alma,
moriría mañana, moriría pegado,
completamente drogado.

Sin embargo, al igual que en todo el disco, es imposible separar la emocionalidad, todo aquello que se supone no infectado por lo político, de todo un campo de control social. Amiga Mía es la trama de la cotidianidad de una pareja envuelta en la red social, en una rutina impuesta por un exterior. Está latente en todo el tema (y no se dice explícitamente eso es lo más notable) que hay un afuera que les llama para cierta acción que desarmaría ese momento en la cama, en una mañana, en un instante que ambos quieren eternizar. Sin embargo se eterniza en Éxtasis, completamente drogado, en un estado de sopor amoroso, en el éxtasis de los cuerpos amantes.



La neurosis colectiva de los 90: si vivimos de caprichos.


Como si fuera intencionalmente propuesto, el siguiente tema después de Amiga Mía llamado Con Suavidad es la imposibilidad de la unión de los cuerpos, del acto sexual postergado:

Toda la semana igual,
el trabajo, los estudios,
con tu espíritu dormido
esperando que yo
llegue de tan lejos

La vida de la ciudad moderna, el trabajo, las obligaciones, las presiones sociales, por todos lados reprimen la unión de los cuerpos, capturan al deseo codificándolo. A diferencia de los primeros discos de Los Prisioneros en donde el poder está focalizado, sea en la figura del Dictador, del Patrón, de los Ricos, de los Intelectuales, etc, etc. En Corazones el poder, el control político, está disperso, no tiene un foco, porque este está en todas partes. Y todos los temas de Corazones tienen esta intención: demostrar que a tu deseo no se le permite salir. Con Suavidad es específicamente grafico en la cuestión del acto sexual. Pero en temas como Estrechez De Corazón o Por Amarte, el control social de las pasiones deviene en neurosis, en una especial neurosis colectiva, es la imposibilidad de amar.

No vuelvas hablar así
no rebajes estas relaciones
si vivimos de cariño y besos
no me digas de odios y traiciones
¿cuántas cosas se dirán?
en la guerra del amor
las palabras son cuchillas
cuando las manejan
orgullos y pasiones
estas llorando y no haces nada
por comprender a nadie excepto a ti
oye, no voy a aguantar
tu no puedes demostrar
oye, no voy a aguantar

¡Estrechez de corazón!


En Estrechez De Corazón es en donde las influencias de la canción romántica están más latentes. Este tema perfectamente pudo haber sido compuesto para artistas como Salvatore Adamo o Los Ángeles Negros. Jorge González nos cuenta la historia de una pareja perdida por el orgullo de una de sus partes, del fracaso de una relación en donde los caprichos y los odios mutuos han fracturado todo intento de relación. Si por ejemplo en Con Suavidad hay un exterior que impide el acto sexual, en Estrechez De Corazón existe una neurosis que corta cualquier intento de relación de pareja. A su vez Por Amarte es la ruina que lleva el dejarse llevar por un amor, es el obseso enamorado, el cuerpo masoquista:

Es tan difícil, pensar con calma,
si estoy quemando, mi corazón.
Ser tu dueño es un decir, no eres de nadie.
Esclava de tus sueños y tus complejos.
Y me he perdido en las tormentas,
Transpirando, amor, sobre tu pecho.



En estos dos temas ya la posibilidad de una relación amorosa, la posibilidad de los amantes está totalmente perdida. Cualquier relación es imposible porque ya está infectada desde un comienzo por las líneas cortadas del deseo, es en donde el nivel micro-político en Corazones está de mejor manera desplegado y explicado. Los asuntos del amor, del deseo, son puro control político. Todo lo molecular, la fuerza de este, no puede salir, no puede hacerse efectiva. Lo extraordinario de Corazones es que en su segunda parte, tomando en cuenta estos temas más Noche En La Ciudad y Es Demasiado Triste, plantean en exceso ese sentimiento de desazón, de represión, de tristeza, y todo a partir de canciones de desamor. Y la chance de Jorge Gonzáles es interesante, porque su análisis social no parte desde la opresión visible, es decir desde el nivel macro político, totalmente molar. Y esta opción no es caprichosa, es simplemente porque el campo social del Chile de ese momento y el que vendrá adquiere totalmente otro cariz.


La estrategia micro política: es demasiado triste la alegría


Jorge González en muchas entrevistas ha dicho que en Corazones sus preocupaciones parten más de una experiencia marginal. Pero no sólo del marginado social sino del lado del homosexual, del drogadicto, del desdichado, del descarriado, y de la mujer como es evidente en Corazones Rojos. Si hay un tema que define lo micro político de forma más explicita, ese es Corazones Rojos. Quizás es en donde más González es el Prisionero de los 80, sin embargo, lo es desde todo un ángulo de resistencia minoritaria. Corazones Rojos es una burla al machismo de la sociedad chilena, un análisis micro-social espectacular, pero todo es planteado desde la mirada molar del Hombre:

De tu amor de niña sacaré ventaja,
De tu amor de adulta me reiré.
Con tu amor de madre dormiré una siesta,
Y a tu amor de esposa le mentiré.

Nosotros inventamos, nosotros compramos,
Ganamos batallas y también marchamos
Tú lloras de nada y te quejas de todo
para cuando a veces nos emborrachamos




Nunca hubo en Jorge González una condescendencia con los cambios políticos originados en Chile después del plebiscito como muchas veces se ha tratado de decir. Sobre todo cierto sector más cercano a la izquierda chilena en cuanto a gustos musicales nunca entendió el disco Corazones, sólo lo veían como un disco que insertó a Los Prisioneros en el mercado concertacionista. Sin embargo creemos ver que Corazones es un disco que se antepone totalmente al momento histórico donde fue concebido. La estrategia es totalmente otra a la de los ochenta, simplemente porque la cara de Chile ha cambiado y ya no es posible atacarla con las mismas armas. Si por el año 1990 la frase/slogan del “Chile… la alegría ya viene!” pintaba de colores un Chile sumido en la oscuridad por 17 años, Los Prisioneros le contestaban en el tema que cierra el disco Corazones, Es Demasiado Triste:

Hoy me voy a tomar
un taxi a quien sabe donde
así poder olvidar
lo único inolvidable.
Es demasiado triste, es que es demasiado
Es demasiado triste

No puedes escapar
estas presa y esa ventana
y toda esta ciudad
hoy tiene el color de tus ojos
es demasiado triste, es demasiado
es demasiado triste, es demasiado

Si “la alegría ya viene” rebosaba de optimismo para el plebiscito del 88 y si esta canción se llevó a cabo por el primer gobierno de la concertación de Aylwin, Jorge Gonzáles ¿por qué postulaba lo contrario?, ¿por qué Es Demasiado Triste cierra el disco de Los Prisioneros con una tristeza tan profunda, con una depresión casi endógena? Es como si toda la experiencia transmitida en estos 9 temas del disco Corazones sólo eran para argumentar que Chile en los años noventa no alcanzará ninguna alegría, que el progreso de un país, aquella fe ciega en el progreso siempre está cimentada sobre pura ruina, y que esa ruina es el campo social infectado por pura tristeza. La letra es sobre el mismo tópico al igual como ocurre en todo el disco Corazones, ocupar el desamor como alegoría de un desamor más profundo que la fractura de una relación sentimental. Es un desamor totalmente inmanente:

Niña voy a escapar
me iré hasta quien sabe donde
si existe algún lugar
que no tenga el color de tus ojos
es demasiado triste, es demasiado
es demasiado triste, es demasiado



Es demasiado particular e interesante de constatar que en momentos en qué Patricio Aylwin asumía la presidencia de Chile y Pinochet luego de 17 años de Dictadura dejaba el poder – en apariencia –, Jorge González otrora líder de una voz generacional de los 80, un opositor ferviente de la Dictadura y también parte de la campaña del NO en el plebiscito del 88, estuviese cantando un tema como Es Demasiado Triste. ¿Qué relación podría tener? Por un lado, es la testificación histórica de una voz, de un compositor de rock que en la década de los 80 encarnó todo un momento colectivo y como tal toda su obra, toda su creación no puede sino pensarse desde ahí – en realidad no hay autor individual, sino que siempre la expresión de este será colectiva. Corazones es la testificación de Jorge González claro esta, pero también de gran parte de las sensaciones que pululaban aquellos primeros meses de “alegría” democrática. Es la sensibilidad de quizás toda esa década llamada los 90 o también la sensibilidad molecular de aquello que se llamo Transición.

25-02-08

Festival de Viña del Mar: la representación del espectáculo chileno

El Festival de Viña de Mar cada nueva versión parece una extensa cadena nacional, sobre todo desde que TVN y Canal 13 transmiten y dirigen juntos este espectáculo. La Quinta Vergara se traslada a cada hogar de este estrecho y largo país y el Festival adquiere resonancias de paralización total en Chile, una especie de cadena nacional que dura poco más de una semana. Si bien siempre el Festival de Viña ha tenido un espacio ineludible en cada época estival en Chile, desde hace un par de años Chile se paraliza y pareciera que el Estado de Sitio que “el espectáculo” se toma es la regla.



1. Lejos está el origen casi folklórico que tenía el Festival de Viña del Mar en sus inicios por allá por 1959. Ciertamente más cercano nos parece la “espectacularización” hecha en Dictadura de este evento. Históricos pues son los momentos en que un civil Pinochet saludaba a la platea y la galería en su llegada a la Quinta Vergara en 1975 recibiendo una tremenda ovación, el cual evidentemente servía como verdadera “limpia imagen” de los años de la DINA y su política de terrorismo de Estado. Como se sabe el Festival de Viña del Mar tuvo sus años más gloriosos en esta época precisamente, para luego vivir en los años 80 sus momentos más “importantes”. Siempre ha sido un lugar común decir que en el Festival de Viña del Mar se podrían sintetizar los últimos 40 o 30 años de la Historia de Chile. Y claro que de cierta forma así es, porque clásicos son los momentos como cuando el Puma Rodríguez dijo: “es bueno escuchar a veces la voz del pueblo” por ahí por el año 81/82 en una de las más grandes crisis económicas vividas por el país y que extrañamente coinciden con los “mejores” momentos de este festival. También significantes pueden ser aquellos Festivales de los años 90/91 en donde tocaron por primera vez Los Prisioneros, o artistas como Mercedes Soza y hasta Faith No More! Claramente en momentos de supuesta apertura democrática.


* Al principio mencionaba aquel histórico momento cuando Pinochet es ovacionado en la Quinta Vergara. Este archivo demuestra a la perfección el ensamble total entre espectáculo y política que queremos señalar en todo este artículo. Pinochet es recibido por un baile pascuense digno de las increíbles mentes que pensaban la cultura en esos años de Dictadura – que ojo no son tan distintos a las ridículas aperturas de cada noche de festival actual que creen ser “artísticas” – para luego un supuesto locutor o lo que sea lo presenta como El Presidente de Chile para todo el país. El momento no puede ser más significativo, marca todo lo que significa el Festival de Viña del Mar.





2. Si bien es cierto que el Festival de Viña del Mar ha retratado la historia de este siniestro país, no menos cierto es el papel clave que ha tomado como un espectáculo para nada inocente que ha influido y determinado ciertos momentos histórico-políticos de Chile. La actualidad de este lo demuestra, en donde ha renacido su espíritu más espectacular en un momento en donde Chile es el país más espectacular de Latinoamérica. Digo un renacimiento en tanto este Festival de Viña – el actual – posee un rasgo que lo conecta con lo más sórdido del Festival de los años 80. Diríamos también que el Chile actual no es otra cosa que una versión recargada del Chile de los 80: un país aletargado, con crisis sociales, movilizaciones sociales aplastadas por el aparato mediático, y un mismo aparato mediático que espectaculariza absolutamente todo. Chile se ha convertido día a día en un país que se parece más a Miami que a La Paz, un país que es un zapping televisivo infectado por puros Entertaiment Televisión. Chile es un pequeño Miami, un país de fantasía, en donde la banalidad, lo superficial, lo cambiario, operan sobre la ruina de las injusticias sociales, los altos niveles de desempleo, la inflación creciente y la (in)movilización social. Al parecer el año 2008 está más cerca del año 1982 que del anhelado bicentenario.


* El cierre del festival de Viña del Mar del 81 se montó un espectáculo con las mayores estrellas de dicho evento. Entre otros estaban Julio Iglesias, el Puma Rodríguez y Miguel Bosé. Era el cierre del quizás más emblemático festival, el que registró más ganancias y que pudo tener a artistas como KC And The Sunshine Band por ejemplo. Chile se mostraba al mundo como un país sin problemas, con una nueva constitución, elegida de forma “democrática” y más encima con un sistema económico en bonanza, dándose el gusto de ser uno de los primeros países en crear un sistema de pensiones totalmente modernos. Aparte es el tiempo de la llegada de las tarjetas de créditos y de la histórica frase de que todo chileno en un futuro tendrá un auto y un televisor. Chile era un país casi del primer mundo a costa de una precarización social radical, y con una represión constante en los sectores periféricos de Santiago:




3. Luego de la “llegada de la democracia” el Festival de Viña del Mar perdió un poco su función de espectacularización de un presente, en tanto los nuevos gobernantes estaban enfocados en reparar un poco el país y de tratar de mostrar cierta diferencia con los 17 años de Dictadura. El Festival de Viña del Mar de esta forma pasó a ser transmitido por la joven estación televisiva Megavisión. Como en Chile muchos sabemos este canal creado en los años noventa no era otra (y no es otra cosa) que la proyección televisiva de los años dictatoriales con figuras como Julio López Blanco, el cura Hasbún, Cristián Sánchez, por nombrar personajes televisivos de esos años, pero también con la resurrección de personajes totalmente vinculados a la figura de Pinochet como Patricia Maldonado. Que decir de la creación de programas televisivos como Mekano y Morandé con Compañía que fueron éxitos totales a principios de esta década, con personajes que parecieron sacados de las sórdidas fiestas en épocas de la CNI como Kike Morandé y José Miguel Viñuela. Todo este repatriamiento comenzó por ahí a mediados de los noventa con la adjudicación de la estación televisiva de Ricardo Claro (uno de los más acaudalados empresarios del país y un oscuro personaje que opera políticamente en las sombras) del Festival de Viña, con Vodanovic (aquel que pidió ovación para Pinochet el 76) como animador. Sin embargo durante estos años de Festival de Viña en la estación de derecha vivió una especie de decadencia, el país claramente estaba en otros procesos y no alcanzó la dimensión de otros años, y muchos predecían un futuro Chile sin Festival.

* El Festival de Viña del Mar siempre ha tenido de cierta forma sus puntos de fuga sobre todo con la presentaciones de los artistas de rock, sobre todo de las bandas chilenas que se han presentado. Como Los Jaivas en el año 83, o la de Los Prisioneros el año 91. Histórica también es la presentación de Los Tres en el Festival del año 96, en donde ellos se presentaban en su mejor momento creativo luego de su Unplugged grabado en MTV. Los Tres salieron al escenario vestidos de inofensivos escolares, demostrando que ellos mismos fueron educados viendo el Festival de Viña y que se les permitía montar su espectáculo de identidades perdidas y restos que la cultura de los últimos 20 años había menospreciado:




4. Pero Chile tenía festival!, como dice la frase. Pues esta década que va en curso vivió el auge total del mercado espectacular, sería apropiado el estudio de esta década sólo a partir de la influencia de los medios de comunicación masivos. Como por ejemplo el paso de un diario como las Ultimas Noticias de total influencia en la clase media chilena a un diario eminentemente espectacular. Si Chile firmaba tratados de libre comercio con Estados Unidos, eso no acaparaba la primera plana del diario, sino los romances de Iván Zamorano con Kenita Larraín o una Marlén Olivari con el topless hecho la noche anterior en Morandé con Compañía. Chile esta década ha vivido en una total representación del espectáculo criollo. La televisión cumple el papel sólo de hablar de sí misma y pareciera que el acontecer del país, los hechos sociales, políticos o económicos son aplastados por el mercado de la “entretención”. Todo este espectáculo del espectáculo ha sido ideal para el resurgimiento del Festival de Viña del Mar como analgésico social.

* La elección de la Reina del Festival se ha convertido en algo quizás más importante que el show mismo del Festival. Es el momento en que la representación del mismo espectáculo se despliega. Momento en que la Reina se lanza a la piscina para vivir lo más cumbre de la cita veraniega. La elección de Pampita como reina del festival el año 2004 es ejemplificador:




5. Si cualquier persona pisara por primera vez suelo chileno esta semana y quisiera como primera cosa prender la televisión e informarse de lo qué sucede en este lejano país, la sensación sería bastante extraña. Si esta persona quisiera ver los noticiarios centrales de cualquier estación televisiva se hubiese dado cuenta que más de la mitad del noticiario habla del magno evento del año, de las mejores “colitas” del Festival”, del vestido de la animadora, de sí se puso o no se puso peluca, de que el Festival termina muy tarde, etc, etc. Quizás en los últimos 15 minutos del noticiero se cuente que se firmó un decreto ley que permite la detención por sospecha en toda la región de la Araucanía o que el Comandante en Jefe del ejército aprobó el envío de tropas a la Araucanía, o que quizás también la Presidenta Bachelet se reunió con un conglomerado de empresarios para pactar no sé que cosa que estimula la “libre competencia” a raja tabla... todo eso, pasa a un total segundo plano. Porque las noticias de los dos canales más grandes del país, deben pasar rápido, entregar rápida la información, porque el espectáculo se toma definitivamente el país, haciendo en una semana una representación de lo que ocurre durante todo el año. Esto es claro al ver la programación de casi todos los canales abiertos de la televisión chilena que modifican toda su parrilla programática en aras del Festival. Los programas de farándula (espectáculo) van en dos ediciones al día!, los matinales en sus 5 o 6 horas de programación no hablan sino del Festival, y más encima, todos estos programas se transmiten el fin de semana! Ante tal panorama uno se pregunta que revuelta social, que movilización, que “hecho” social puede ante tamaño despliegue espectacular. También uno se pregunta que otro país de Latinoamérica se puede dar semejante lujo. Y evidentemente la persona aquella que pisó suelo chileno por primera vez se encontrara con un país de fantasía, con un país que se aleja en una total representación, en puro espectáculo. Al parecer el Estado de excepción espectacular que vivimos, es la regla.

* Semanas antes del inicio del Festival de este año, en el programa televisivo que marca la pauta noticiosa en Chile – SQP – se discutió enérgicamente quién debía ser la candidata para ser Reina del Festival. Una de las mayores figuras televisivas Luli Love luchaba férreamente por ser la candidata. En esta secuencia se demuestra lo que por 2 semanas en promedio de 2 horas por día se discute en la televisión chilena, es portada de periódicos y se habla en la calle: