11-06-09
la voz de los 80 (o la muerte de la acción)


El video que les dejo es la primera aparición pública en televisión que tuvieron Los Prisioneros. Es en el programa más popular e importante en la historia de la televisión chilena: Sábado Gigante. El viejo monstruoso de "Don Francisco" los presenta, en un registro que es notable como testimonio de una época. La interpretación que hace la banda de "La Voz de los 80" aunque en playback, es como el surgimiento del rock en Chile, emula de cierta manera a las presentaciones televisivas de las bandas de rock en los años 60. El público de televisión debe ser el peor público para el artista de rock, pero siempre, ha sido un momento que todas las bandas (y en las más importantes: Stones, Beatles, Who, Bowie, Sex Pistols, Nirvana, etc) por motivación externa o propia, han tenido que hacer. Es decir, llevar su política a las masas;, hacer la perfomance en el lugar dónde no se debería hacer, las reacciones del público son heterogénas al máximo, aplaude como minutos atrás aplaudía el concurso por ganarse el auto cero kilometro.

Todo es un espectáculo que roza lo ridículo. Jorge González se mueve como sabiendo el lugar al cual ha llegado: mira a la cámara y ocupa todo el primer plano y canta: "escucha el murmullo, algo se siente venir... los últimos vientos de los 80, se mueren! Mira nuestra juventud, que alegría más triste y falsa." Uno podría pensar que decir eso era imposible ante todo Chile, que lo unico que hacía por esos años era ver televisión, el aparato de control más noble, que Los Prisioneros ocuparon por 4 minutos.

Algo me dice que cuando Don Francisco despide a la banda diciendo que son una agrupación que "se impone", y luego dice "se impone al igual que...", la frase continúa con que se imponen al igual que el jabón popeye, muy común en esa época.


 
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12-05-09
Videos Clips Favoritos
Bob Dylan - Subterranean Homesick Blues

Quizás el primer video de rock hecho. Su simpleza lo hace groso, y sobre todo el montaje.. la calle dónde está Dylan monta todo lo que canción quiere decir, si es que quiere decir algo.




The Beatles - Strawberry Fields Forever


He pensado que es mi video favorito de todos. Más que todo porque es el video de una mis canciones favoritas, y también porque me parece hecho de forma maravillosa. Quizás de la época en que los Beatles como banda estaban en su pico... me encanta cuando Paul vuela hacia el árbol, cuando se ponen a pintar el piano, los primeros planos a sus rostros, etc.. En color es bello pero en blanco y negro también adquiere otro encanto.




Pink Floyd - See Emily Play


No sé que habrán toma estos tipos, pero al que se le ocurrió grabar es un maestro. A no ser que los cuatro floyd hayan dicho.. mira, tomemonso un ácido y nos grabamos escuchando See Emily Play, y puesto salió esto. Un video grosísimo que refleja la quizás más alucinante época de Floyd (y del rock, y de la juventud)..




Radiohead - Street Spirit


Gran parte de los Radiohead fueron estudiantes de Arte (de Oxford), es decir, siempre concibieron el rock como una instancia en la cual lo visual fuera determinante a la hora de "expresar algo". Más que Paranoid Android, donde yo creo que se nota más esa obsesión es con Street Spirit. Quizás nunca un video clip había podido plegarse de mejor manera a las estructuras de una canción-pop. Yo ya no indiferencio ni una ni la otra, ni la imagen ni el sonido.. Yo la primera vez que escuché Street Spirit fue con el video.




Babasónicos - Perfume Casino


Es el mejor video dirigido de Adrián Dargelos, más allá de la decena que hizo en los 90. Dargelos en cada disco encarnó a distintos personajes, en esta época de Dopadromo era un "zomba", especie de sobre-humano venido de otra dimensión, que encarnaba totalmente al hombre-cristiano-occidental: un ser perverso e inmoral. Si en el video de "Viva Satana!" está encarnando una fiesta del siglo XX, en Perfume Casino, nos relata los rituales de la Edad Media. Con una estética totalmente deudora del Neorrealismo Italiano, Babasónicos "representa" su imaginario Dopadromo.



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01-04-09
Radiohead: 26 de marzo (Santiago-Chile)



Han pasado varios días desde el concierto de Radiohead. Es extraño que aún no me puedo sacar el timbre de voz de Thom Yorke, ni las imágenes hipnóticas proyectadas, ni mucho menos la vivencia completa e irrepetible. Es que ver en vivo a Radiohead fue un acontecimiento, mi vida la semana pasada no fue sino pensar que quedaban cada vez menos horas para el recital. Era harto rato esperando a que tocaran, era el concierto que siempre quise que sucediera, antes que ellos se disolvieran, o antes que ellos – cosa que no creo que pase – ya no fueran los mismos, y vinieran a Chile sólo para el revival de que alguna vez fueron grandes. Pero vinieron y quizás en uno de sus mejores momentos y presentando un disco del cual salí del Estadio Nacional totalmente enamorado.





Todo el concierto esperé que sonara “Paranoid Android”, era casi obvio que la tocarían, es quizás el mayor clásico de la banda. Mi espera no era porque pensaba que no la tocarían, sino porque sabía que la interpretación de ese tema sería la emoción colectiva más fuerte que se produciría en el concierto. No me equivoqué, porque a mi alrededor tipos que nunca había visto se emocionaban casi a las lágrimas cantando. Sobre todo en la parte final, donde las veinte mil y pico personas que había formaban un coro total. Me emocionaba la canción en sí, me emocionaba la sensación colectiva extraña que había, porque no era una efervescencia sino que una sensación que era la primera vez que la sentía. Los “rain down… rain down…” al unísono eran alucinantes, miraba la pantalla y Jonny Greenwood sin tocar, se quedaba en una pose de abandono, de desahucio, lo miraba y mi pecho se encogía: la sensación claro, era de congoja, pero de una especie de alegría. Eso era la extrañeza, pero una extrañeza que circuló en todo el concierto, porque uno se acostumbró a escuchar Radiohead en su soledad, es decir, si en una reunión de amigos te ponías un tema de Radiohead pasabas a ser el “aguafiestas”, Radiohead no es algo para escucharlo colectivamente, siempre lo pensé. Por eso mi expectativa con el concierto era enorme, y sobre todo con la interpretación de Paranoid Android.




¿Qué transmite Radiohead?, ¿Qué lo hace ser tan especial para mucha gente?, ¿por qué acá en Chile logró llevar 60 mil personas en dos shows? Radiohead es algo un poco indefinible. Está lo evidente, que es una banda de rock, pero es de esas bandas de rock que se tornan fenomenales, porque son en sí mismas en un fenómeno cultural. Pocas bandas de rock han sido fenómenos culturales, y las que lo han sido están en un podio. Radiohead acá en Chile agarró a cierta generación y le puso música a sus alegrías, a sus frustaciones, y sobre todo, a sus emociones. Thom Yorke no tenía para qué salir a decirlo, ni a arengar a nadie, simplemente cantó y tocó como el lo sabe hacer, y la banda completa transmitió eso indefinible que es su música. Es indefinible, porque Radiohead es una banda muy singular, ya que tiene una vibra que transmiten que es extrañísima, y que en el concierto uno la nota: estás eufórico pero a la vez hay una tristeza, una especial tristeza bella por decirlo de algún modo. Radiohead no es una banda alegre eso está claro, pero no son “depresivos” como muchas veces se les ha catalogado erróneamente. Lo que ellos transmiten es un malestar pero un malestar que no es burdo, no salen a gritártelo en la cara, sino que lo transforman en una belleza, que a su vez, tampoco es burda. Difícil ponerse a explicar qué transmite una banda como Radiohead, que es tan compleja, con tantas texturas, qué comprenden perfectamente que el rock es una cuestión contra-cultural, y que por eso mismo su postura no puede ser codificable, no puede ser algo que un periodista medio venga y lo traduzca. Acá en Chile en los noticieros centrales presentaron a Radiohead como una banda de “rock melodramático”, está muy claro que el querer clasificar la música de estos tipos es algo medio complicado, y que al clasificarlo forzosamente, suena ridículo.



El 26 de marzo del 2009 quedará como el día en que fui testigo de un evento. Evento en todo el sentido de la palabra. Sentía durante las 2 horas y media casi de show, que estaba ante algo histórico. Estaba parado viendo la presentación de la mejor banda de rock de la actualidad, y no sólo eso, sino que de los últimos 25 años, y quizás en el podio de las bandas más grandes de la historia de lo que llamamos y entendemos por rock. Pensaba que quizás haber visto a Pink Floyd el año 77 presentando Animals es comparable a lo que es Radiohead año 2009 presentando In Rainbows. Las comparaciones son por las calidades de los discos, los shows y las bandas. Si Pink Floyd existiera en el año 2009 claramente tendría un espectáculo al nivel de lo que hace Radiohead. Porque el show de Radiohead no es sólo la música, sino que toda la puesta en escena, las luces, la escenografía, las imágenes, son un fragmento más dentro de ese fragmento que se llama – por decirlo de alguna manera – la “obra Radiohead”. Herederos totales de Pink Floyd como decía, las pantallas que habían no era sólo para que el tipo de la última fila viera lo que estaba pasando en el escenario. Sino que eran un complemento más del espectáculo, y a mi modo de ver, quizás el más importante. Lo extraño es que muchos no veíamos realmente a los seis tipos tocando, sino que los veíamos por las pantallas, pero esas pantallas no “representaban” el show: lo fragmentaban. En cada canción habían tomas distintas, planos que en el tema anterior no habías visto. Las imágenes funcionan como la misma música de Radiohead: puros fragmentos, una forma extraña de articular el sonido, así también, una forma extraña de articular la imagen. Porque si bien, el “en vivo” era reproducido por las pantallas, ahí no veías “lo mismo” que pasaba en el escenario. Era otra cosa. Parecía a ratos que en las pantallas uno veía la representación de una película que se llamaba “el concierto de Radiohead”.


***

Momentos culmines: “You And Whose Army”, con la cámara en la cara de Yorke, su medio ojo mirando a nosotros como un panóptico, ironizando con el ascenso del Imperio 2001, con la tutela del Fuhrer Bush.



"Faust Arp", la toma que capturaba a Yorke y a Jonny Greenwood, esa toma más las perfectas notas interpretadas por ellos, creó un clima íntimo que es inexplicable, para la mucha gente reunida ahí. En estos dos ejemplos uno creía ver que los tipos estaban actuando, y de hecho, de cierta manera eso hacían.




Diría que todo In Rainbows fue lo más alto del show, más allá de los guiños al pasado con sendos clásicos, pero el show más que basarse en los clásicos tenía su piso en In Rainbows, era lo único que no cambiaban en los shows que se presentaron en todo el mundo. Los temas del disco sonaban perfectos, a ratos podías pensar que estabas ante un playback, ya que las canciones sonaban exactamente como suenan en los discos. Los cinco músicos en ese sentido son notables. De los temas del disco los mejores que sonaron a mi parecer fueron “All I Need”, “Videotape” y “Arpeggi”. Los demás también, pero para mi estos tres sobresalieron. Lograban algo especial, ya que las canciones al ser relativamente no eran coreadas como los temas de Ok Computer o Kid-A, pero producían un magnetismo y un respeto que yo nunca antes había visto en un concierto.



Creo que muchos – como venía diciendo - de ahí salimos enamorados del último disco de la banda. Porque por lo menos el show del 26 de marzo en Santiago fue de In Rainbows. Parecía que todos los temas estaban moldeados por el disco, era Radiohead 2009, no una banda que viene a mostrar su historial, o lo “grande que fueron alguna vez”. Cuando Radiohead hizo el disco que nadie se esperaba (Kid-A) se notó que las cosas para ellos no funcionan dentro del nostalgismo: la nostalgia surge cuando marcas una época como sobresaliente en desmedro de lo que vendrá, y hubiese sido fácil quedarse en el Ok Computer. Repetirlo hasta el cansancio, total, tienes al mundo a tus pies. Pero no, fue Kid A y un plegamiento hacia ellos mismos, no querer hacer el disco que el público quiere, sino que el disco que la banda quiere hacer. Un gesto del rock más puro, un gesto de banda clásica, y eso quizás es lo que hace a Radiohead una banda de tanto nivel, en tiempos en los cuales hay muy pocas de esas.



Set List.

1. 15 Step: era la obvia, esperaba que comenzaran con esta. La intro era una broma de mal gusto, no faltó la picardía del chileno que dijo: “tss volvieron los Kraftwerk!”
2. Airbag: cuando comenzó me surgió la primera emoción de la noche, la gente se comenzó a mover, me dejaba llevar y esperando para gritar la primera estrofa. Luego el “i am born again” fue un grito ensordecedor. Notable.
3. There There: una de las mejores canciones de Radiohead, de hecho me la esperaba de las segunda. Cuando vi que Ed’O Brien y J. Greenwood tomaban baquetas, supuse que era ella. Fue un momento alto del show, es que es un temazo.
4. All I Need: se transformó después del show en mi favorita de In Rainbow, pese a los problemas de sonido (que yo no alcancé a sentir) el tema sonó de la puta madre. C. Greenwood en el bajo me hipnotizo, le enfocaron su cara en todo el tema, y el tipo, impasible, su sobriedad es grandiosa. A mi parecer el se come la canción… bueno, cuando Yorke se sienta en el piano y el tema agarra ese in crescendo fue sublime.
5. Nude: luego del receso de casi 10 minutos, comenzó Nude, tema que en vivo agarra una onda hipnótica sin igual. Es decir, la mayoría de In Rainbows como venía diciendo tiene esa onda, pero Nude al igual que All I Need tienen mucho más esa fibra.
6. Weird Fishes/Arpeggi: el juego de guitarras es notable. La tensión que mantiene la canción me tenía con el pecho en la mano, aparte que J. Greenwood canción que pasaba me fascinaba más. Es un groso el tipo, un personaje lo posee, el tipo es el guitarrista de Radiohead, nada más que eso, no me lo imagino haciendo otra cosa. El tema se lo come él.
7. The Gloaming: cuando comenzó la canción en un momento (dentro de la locura, lo extasiado, la marihuana, lo contento, etc) la confundí con Reckoner… pero cuando capté que era The Gloaming fue una sorpresa total. Me sorprendió lo perfecto que les sale la canción, pese a su casi 100% de electrónica que hay. El paso de la iluminación verde al azul, le imprimió un color destellante a la canción. Un momento groso del show.
8. The National Anthem: uff quizás EL momento del show, en realidad es difícil decir cuál fue el momento más alto. Pero quizás es cuando el juego de luces, y todo el despliegue visual del show se manifestaba totalmente.
9. Faust Arp: ya me refería a ese momento culmine en lo visual a mi entender. No sé cómo dos guitarras acústicas y una voz lograban enmudecer a 30 mil personas.
10. Karma Police: las dos notas introductorias y el público se vino abajo. La performance en el piano de J. Greenwood notable.
11. Optimistic: Una de las que no me esperaba, me parece que en vivo adquiere otro peso que en la versión estudio no tiene. Las luces y el juego de colores, le imprimieron mucha más aridez a la canción.
12. Pyramid Song: cuando Yorke toca las primeras notas en el piano, todos viajamos. El tema fue un viaje, miraba de reojo a la pantalla y J. Greenwood disfrazado de Jimmy Page. La canción les salió perfecta y todos estábamos enmudecidos, para mi hasta ese momento era demasiado.
13. Reckoner: después de tres clásicos, volvieron a In Rainbows, con uno de los temas que desde las primeras escuchas al disco me gustó. No sé porqué a ratos creía que la voz de Yorke estaba doblada. El falsete le sale igual, es un groso vocalista.
14. Jigsaw Falling Into Place: el tema más rockero de In Rainbows, y si que es una bomba en vivo. El juego de las tres guitarras es sobresaliente, la polenta que agarra al final es indescriptible.
15. Idioteque: acá se cayeron todos. No había nadie que no bailara, el coro retumbaba… “deaf and lost are the children” eran gritados por todos, mientras Yorke bailaba y se movía poseídos por las máquinas. Fueron 5 minutos de frenesís, inolvidable.
16. Bodysnatchers: C. Greenwood levanta los brazos y comienza apludir, luego de Idioteque quedamos todos extasiados, pero el bajista nos arrima a seguir. Y suenan los acordes de Bodysnatchers… esto es rock del siglo XXI pensaba en ese momento.
17. How To Dissapear Completely: en Chile no hubo arenga con el público antes de la canción. Es más, gesto de la banda me parece de más, yo creo que le quisieron dar en el gusto a los argentinos, que tanto les gusta los discursos a las masas. Pero bueno, acá el tema tuvo el significado íntimo que por lo menos yo siempre le he visto, no por eso, el tema es a-político, sino que muy por el contrario.
18. House Of Cards: el primer bis, luego de la retirada de unos minutos. Tema que faltaba de In Rainbows, y que de cierta forma abrió nuevamente el show.
19. Just: digo que lo abrió de nuevo, porque no me esperaba este temazo. Quizás el más punk en la historia de Radiohead, y Yorke lo canta muy punk. Esperé más de The Bends, y tocaron el que menos esperé.
20. Videotape: luego del rockero Just, se vuelve al intimismo de In Rainbows con Videotape. La performance de Yorke en el piano era hermosa. Gran canción.
21. A Wolf At The Door: esta si que no me la esperaba. Una de mis favoritas de Radiohead, el tema que cierra Hail To The Thief de manera grandiosa. Me quedé sin garganta con el coro, y los “put me inside… put me inside… put me inside” me quedaron grabados hasta hoy día.
22. Paranoid Android: bueno, qué más decir sobre el tema, sólo que era el momento esperado por muchos. Luego de esta se retiraron del escenario nuevamente.
23. You And Whose Army: esta si que estaba fuera de los cálculos de todos. Pero fue a mi gusto lo que más me gustó del concierto. Primero la sorpresa, y luego, la risa colectiva, del churro que tiraron a Yorke, y este respondió “thank you”, provocando la risa de muchos que notamos ese gesto, Yorke se rió para luego meterse nuevamente en el personaje. La toma con la cara de Yorke era impactante: una de las letras más políticamente incorrectas de los de Oxford y Yorke con su medio ojo miraba y te decía: “come on, come on. Holy Roman Empire”… Atrás mío un tipo grita: “contra el Imperio conchetumadre”... Este, para mi fue el momento más político del concierto, quizás el tipo que grito y yo lo notamos, pero para mi es mucho más significativo que el discursillo de diplomacia de Ed’O Brien en Argentina.
24. 2+2=5: La esperaba, no podía irme sin escucharla. La tensión inicial era fenomenal, el “Because!” lo gritamos mucho y quedó la cagada. El momento más punks por llamarlo de algún modo en el concierto. Sabía que esto llegaba a su fin.
25. Everything In It’s Right Place: la electrónica más pura se vivió al fin del show, Ed’O Brien y J. Greenwood sentados con las máquinas, una imagen floydiana. Yo en ese momento recordaba que cuando escuché por primera vez Kid-A pensaba que Radiohead esos temas eran irreproducibles en vivo… me reía al pensar que lo estaba viendo totalmente en vivo, y que sí, se podían tocar. Con esta se fueron… y ya no quedaba nada.
26. Creep: se sabía que cuando sonara Creep era el final del show. Sonó y algo de risa nos dio a algunos cuando comenzó, pero había que cantarla. A fin de cuentas es el clásico de la banda… terminó y me fui feliz. Nunca antes me había sentido así, una felicidad de este tipo.





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26-03-09
Radiohead en Chile

Llegó el día. A veces es incomodo salir a explicar cómo una banda de tipos que tocan música puede ser tan importante para tu vida. Es incomodo explicarlo, y mucho más incomodo es sentir cuando la otra persona piensa que tu vida es un poco nerd. Se dirán que son inseguridades, de buscar ídolos donde ya no hay religión, de tener un pequeño espacio de culto en una época en que la exhibición secular ha matado cualquier culto. Pero yo soy los que piensa que los discos, la banda, los videos, y todo lo que rodea al rock, son experiencias de vida. Si la vida moderna, con todos sus aparatos in-humanos, han alejado nuestras experiencias de vida, haciéndolas una mera representación de vida, la música o más bien la música popular son esas cosas que un marxista ortodoxo o vulgar, diría que es una alienación total de la sociedad capitalista: un puro opio para evadir los problemas concretos y materiales. Cosa en cierta manera verdadera, pero en otra, de una radicalidad que roza el conservadurismo.


Radiohead es una banda de rock, no hay más verdad fuera de eso. Unos tipos que les gustó escuchar rock y quisieron tocarlo, como muchos. Pero parece que algo nuevo hicieron porque su música se vendió y la industria los agarró, se les hizo objeto de consumo. Uno ciertamente compra su entretención, así nos criaron. Mi viejo cuando yo era niño en vez de juguetes llegaba a la casa con cassettes. Aprendí a vivir escuchando música, a identificar mi vida con las canciones, soy un hijo de la cultura de la canción. Y así crecí, con canciones que identificaban momentos, personas, situaciones, estados anímicos, y por sobre todo, lugares de la memoria personal.


Año 1997: por ningún lado me podría hacer fans de Radiohead, tenía 14 años y sólo me interesaba escuchar música que a los demás le pareciera molesta: Metallica, Sepultura, Megadeth, Pantera. Es decir, cosas alejadas de lo que sonara en las radios y que menos se diera en el MTV. Sin embargo recuerdo el día en que vi el video de Paranoid Android. Hacía algo cotidiano, me servía comida o algo por el estilo, y sale ese video, presentado por la vj Ruth, diciendo que era el primer single del tercer disco de la banda Radiohead. Yo por ese momento sabía de ellos, quizás sabía lo que era Creep pero muy claro no la tenía. Lo que recuerdo es que al verlo nunca antes un video me había resultado tan hipnótico, es decir, no podía dejar de verlo, ni hacer otra cosa. Me pegó el video, pero no sabía si me gustaba o no, era una fascinación extrañísima. En esa época, el video lo dieron un montón, en el MTV se decía que Ok Computer era una obra maestra. Ahora no sé si un tema como Paranoid Android se podría dar en el MTV, es decir, las cosas en el año 97 eran muy distintas a como son hoy.


No sé cómo un cassette del Ok Computer pasó por lo menos por 8 o 10 compañeros de un primero medio. Es extraño pensar que un disco como Ok Computer que ahora un chico de 14 encontraría una cosa aburrida, lánguida, sin ninguna onda, haya cautivado a tanta gente. Esas 10 personas que escucharon Ok Computer por ese tiempo, ahora a los 26 hacen cosas diversas, teniendo vidas muy distintas, pero algo ocurrió, porque el disco de Radiohead atrapo a esa generación. Me pregunto cuántos ese año 97 habrán escuchado el disco, chicos entre 13 a 17 años, escucharon y compraron (ojo que Ok Computer fue disco de oro o de platino acá) el disco. Y si bien quizás la gran mayoría de esos no irán el jueves ni el viernes a verlos, el efecto de Ok Computer en esa generación fue sorprendente. No sé si en el resto de Latinoamérica ocurrió igual, pero está la máxima de que en Chile de 10 casas por lo menos en dos hay un Ok Computer original.


Digamos que a los 14 años yo era alguien medio depresivo. Toda mi secundaria lo fui. Retraído, taciturno, solitario, tenía muy pocos amigos, y si era viernes o sábado en la noche casi siempre no estaba en fiestas sino en mi dormitorio escuchando música. Ok Computer era el disco que ponía cuando sentía mucha pena. En realidad es un poco vergonzoso acordarme así, pero realmente lo era así. No sé si era un refugio, era simplemente experimentar mi estado anímico totalmente real con unos tipos que grabaron 12 canciones en un estado parecido al mío. Y digamos que el título del disco me intrigaba. Con 14 años no lograba aún relacionar que la melancolía podía tener un origen o afección social, externa al individuo. Me costó años poder comprender eso. Para mi era simplemente que te sentías mal por haber nacido. Una conocida una vez dijo que los Radiohead eran proto-emo, no sé si es una ofensa o qué, pero es parecido a la definición que un periodista de TVN dijo hace unos días: “la banda de rock melodramático”. Lo de Radiohead era de verdad, mucho más que una pose. Yo no sé si ellos se propusieron hacer un disco depresivo ni nada por el estilo, les salió así. Y en realidad a la distancia yo no lo veo como un disco depresivo, eso fue una etiqueta que la mala crítica les puso. Ok Computer más que un disco depresivo es una cartografía, un mapa a lo social, pero desde lo afectivo. Es simplemente hacer ver cómo una sociedad moderna poco a poco pierde todo rasgo de antigua humanidad. No es una melancolía, o añoranza por ese humano que se esfuma, sino que la muestra, el mapa de que las cosas marchan extrañas, de que el mundo está dado vuelta, de que la vida que nos contaron cuando niños no es real, o más que eso, no es verdad. De cierta forma me siento alguien educado por Ok Computer, yo no le hacía caso a mis profesores, sino que iba y escuchaba a Yorke.


Por tres años sólo escuché Ok Computer de Radiohead, y de hecho, un poco de vergüenza me daba asumirlo. Yo era metalero, debía escuchar sólo cosas relacionadas con el metal, Radiohead era otra cosa. Pero realmente para mi no lo era, en Radiohead había una oscuridad, al igual como en cierto metal lo hay, una relación con lo maldito, con el dejar de vivir, pero me intrigaba que Radiohead lo podía manifestar de una forma totalmente distinta. Esto último se me hizo totalmente patente aquel día que por la radio futuro escuché que de forma exclusiva se emitiría el nuevo disco de Radiohead. Paré la oreja de inmediato, y eso yo tenía que escucharlo y grabarlo. Era el año 2000, yo aún utilizaba cassettes. Y bueno escuché Kid-A y lo grabé. La impresión que tuve fue rarísima, no entendí nada, pero me intrigó darme cuenta que el disco era una cosa radicalmente distinta a Ok Computer. Lo escuché mucho por ese tiempo y primera vez que podía tolerar canciones que no tuvieran guitarras, de hecho el disco me enganchó muchísimo, y creo que si bien no tuvo el efecto que marcó para mi Ok Computer, si tuvo un efecto en el sentido de que Kid-A modificó totalmente mis gustos musicales. Después de haber digerido ese disco en el año 2000 pude escuchar cualquier cosa.


Digamos que por Radiohead llegué al rock, al rock en su vertiente más clásica, desde Radiohead llegué a Pink Floyd y a The Beatles. Sólo desde ahí comprendí y comencé a escuchar rock, y a entenderlo como fenómeno cultural. Para mi Radiohead es la banda de mi generación, por eso la venida de ellos a mi país es algo que esperé por muchos años. Es que en ellos se condensa lo que una banda de rock puede llegar a causar, un efecto como experiencia de vida. Quizás no para todos es así, pero la música de estos tipos es de verdad, es decir, más allá de ser un objeto de consumo, ellos constantemente no se han dejado codificar simplemente en eso. Sus discos post Ok Computer lo demuestran.


Al show de mañana me llevo toda una juventud graficada en sus canciones, hasta creo que después de mañana algo se acaba en mi, es decir, ya no sé si vuelvo a ver otro show en vivo, sobre todo en tiempos en que el show de rock es una cosa que ya no tiene el sabor de antes, su exacerbada mercantilización ha matado un poco la experiencia primaria que se tenía del concierto de rock, y me refiero acá en Chile. Lo de Radiohead es algo que podría haber sido años antes, pero quizás, ese tiempo que esperamos, es la excusa perfecta para que mañana sea algo inolvidable. It’s gonna be a glorius day…


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25-02-09
Notas sobre "lo maldito"




Hay momentos de cortes: a significantes y significantes. Los significantes son aquellos de los cuales nos damos cuenta, los a-significante no los vemos pasar, sólo ocurren. Sin embargo los árboles que nos han plantado en la cabeza nos significan y nos hacen sujetos que vemos aquellos cortes: cortes que marcan cambios y mutaciones. Sería ideal no ver los cortes y que todo corte fuera a-significante. La lucha política está en no dejarse significar, pero esto es a riesgo de ser marginado de lo social. Pues lo político y lo social son cosas bastante distintas. Lo social te impone a ser de una manera, a ser una significación con patas, a ser sujeto. Lo político es a-significante, rupturista, transgresor, pero insisto a riesgo de ser marginal: Artaud, Nietzsche, Sid Vicious, Jim Morrison, Kafka, Cobain, Benjamin, Rimbaud, De Rokha: figuras de la marginalidad, del dolor y de lo maldito. Desvinculados de lo social por ser extremadamente políticos en su accionar, en cometer el error - no muy inteligente - de vincular el deseo con lo político. Esto produce pura incomprensión histórica, son personajes no históricos sino póstumos... De Rokha y el grito al destino de estar siempre miserablemente solo; Nietzsche y el pesar de tener inscrito en él todos los registros de la historia; Kafka y la soledad de la escritura como incomunicación de poder hablarle a la mujer, sino sólo escribirle cartas; Benjamin viviendo la soledad en la multitud de la ciudad parisina del siglo XIX, siendo él del siglo XX; Cobain y el gatillo de la muerte de una generación atrofiada en la sociedad del espectáculo...


"Indiscutiblemente, en casas de arriendo,
a la ribera del pan y su situación aldeana de sombrero de sol,
contra empleados grandes o desesperados
y viudas terribles, que desprenden cabellos de estructura amarilla,
así moriremos, tal vez, al bramar contra la montaña...."

(Pablo de Rokha de Poesía Funeraria)

Es el pacto con Satanás. Y la afirmación del mal.

“¡Preferible vivir en medio del hielo que entre virtudes modernas y otros vientos del sur!... Nosotros fuimos suficientemente valientes, no tuvimos indulgencia ni con nosotros ni con los demás; pero durante largo tiempo no supimos a dónde ir con nuestra valentía. Nos volvimos sombríos, se nos llamó fatalistas. Nuestro fatum - era la plenitud, la tensión, la retención de las fuerzas. Estábamos sedientos de rayo y de acciones, permanecíamos lo más lejos posible de la felicidad de los débiles, de la resignación... Había en nuestro aire una tempestad, la naturaleza que nosotros somos se entenebrecía - pues no teníamos ningún camino. Fórmula de nuestra felicidad; un sí, un no, un línea recta, una meta...”
(Friedich Nietzsche del Anticristo)

Marginalidad total, construcción de una felicidad más allá de lo humano, y todo lo que ella significa. Un anti-humanismo.

"Un punto suspendido que nada siente, que debe redimir una batalla en contra de los abismos voluminosos. Se bambolea entre el sufrimiento que ya no es emoción y la carne. Y el sufrimiento es la tensión entre el abismo y su cuerpo, argumento contradictorio que le manifiesta el absurdo violento de la existencia”.
“Sufro que el espíritu no está en la vida, y que la vida no está en el espíritu”
(Antonin Artaud del Teatro de la Crueldad)

La construcción del cuerpo sin órganos, sin moral, sino que una nueva ética.


“Ven cubierta de lodo, empapada de lejía,
como quiero que seas.
Como una tendencia, como una amiga,
como un viejo recuerdo, recuerdo, recuerdo.
Juro que no tengo un revólver,
yo no tengo ningún revólver,
yo no tengo ningún revólver. recuerdo,
recuerdo, recuerdo, recuerdo,yo no tengo ningún revólver.”
(Kurt Cobain de Come As You Are)

El amor y la muerte son uno. El revólver, el revólver, y el estallido del recuerdo…

 
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05-12-08
Que no pare de llegar (desde el viaje)
El deseo necesita pocas cosas. Un viaje se podría entender como un campo intenso, en el cual el deseo fluye a través del cuerpo. Si el cuerpo está o no en movimiento depende en qué vibraciones el deseo prolifere. Por eso es en intensidad y no es una velocidad determinada en magnitudes lineales. El deseo como viaje pasa, es un proceso tal como lo utilizó Kafka, que pasa por intensidades puras en donde las formas – sean, burocráticas, familiares, sexuales - se destruyen. Velocidad pero en devenir; o el viaje - que siempre supone una velocidad - como un puro devenir. De lo que se trata el viaje es el paso desde una molaridad (Hombre, Hombre-blanco, cristiano, conciente, sedentario) a una molecularidad (Mujer, Negro, Indio, Niño, Animal, Inconsciente, Nómade)


"No tengo dinero ni recursos ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo"
(Henry Miller)

Grado 0 de intensidad, el viaje no se puede pensar como un paso simple desde lo usual a lo inédito, es decir desde una experiencia que se sustente en una binariedad: paso desde lo mismo a lo otro, de la identidad a la alteridad. El devenir está entre, así el viaje se puede realizar sin moverse: ética del cuerpo. Kafka y Proust deviniendo-escritura en su habitación. La escritura es un viaje. Proust y la figura del despertar: el sueño y la vigilia indiferenciados en el momento de la escritura. Se escribe en el despertar, en el ocaso del sueño y el crepúsculo de la vigilia. Nunca se sabe lo que puede un cuerpo: articulación de éste como un campo de intensidad, en un grado 0 de intensidad. Todo circula por el cuerpo, las líneas se activan, pero éstas siempre pueden caer en una re-territorialización abrupta que capture las líneas, cortándolas.

“La prudencia es el arte común…; y si a veces se roza la muerte deshaciendo el organismo, también se roza lo falso, lo ilusorio, lo alucinatorio, la muerte psíquica evitando la significancia y la sujeción.”
(Deleuze-Guattari)

El viaje debe conservar un poco de organismo para que este mañana pueda realizar otro viaje. La línea de fuga no es aniquilación del cuerpo, sino que es articulación de un cuerpo sin órganos. La línea de fuga no tiene una dirección, no es ni a izquierda, ni derecha, ni arriba ni abajo. Gregorio Samsa y la línea de fuga en su habitación, la encontró donde el padre no: huída del trabajo, de los negocios, de la burocracia moderna. Cuerpo experimental no experiencial, que puede circular no en transformaciones sino que en devenires: devenir-insecto, devenir-mujer, devenir-niño, devenir-loco.

“El cuerpo sin órganos oscila constantemente entre las superficies que lo estratifican y el plan que lo libera. Liberadlo con un gesto demasiado violento, destruir los estratos sin prudencia, y os habréis matado vosotros mismos, hundido en un agujero negro o incluso arrastrado a una catástrofe… Lo peor no es quedar estratificado – organizado, significado, sujeto – sino precipitar los estratos en un desmoronamiento suicida o demente, que los hace recaer sobre nosotros, como un peso definitivo… tener siempre un pequeño fragmento de una nueva tierra.”
(Deleuze-Guattari)

Tener siempre un pequeño fragmento de una nueva tierra que visitar y el cuerpo nómade quedará construido…El viaje supone una ética del cómo viajar o sino el peligro está en un viaje suicida o en un simple cambio regenerativo que siempre es de tipo moral.
 
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11-09-08
11 de septiembre del 73



“Un día, de golpe, tantos de nosotros perdimos la palabra, perdimos totalmente la palabra. Otros, en cambio, siguieron hablando.” (Patricio Marchant)



Fue un corte en la lengua. No sólo el cambio simple de una lengua por otra. Sino la sobrevivencia de esa lengua cortada, que se revela como golpe-de-estado, golpe-a-la-lengua… Como se pregunta Sergio Rojas[1]: ¿veremos algún día la moneda en llamas en láminas recortables para las tareas del niño de básica? Una lengua cortada no alcanza a discernir entre los hechos, no los puede amontonar unos a otros, como en un recipiente, para llenar el tiempo vacío y homogéneo, que se linda como Historia de Chile.



Cada 11 de septiembre que pasa se percibe una necesidad de hacer ingresar el golpe de estado como un hecho histórico más, para endosar – y de cierta manera atenuar – la sensación de unidad y bienestar que debe tener la Nación, el País, el Estado chileno… El golpe de estado como golpe a la lengua no es un hecho histórico, en tanto este no ocurre en la historia de Chile, sino que le ocurre a la historia de Chile[2]. El acontecimiento del golpe o el golpe como acontecimiento es la condición material, el soporte, desde el cual cualquier historia se quiera hacer. Toda narración, toda escritura, toda crítica, toda teoría, tiene como soporte material el golpe de estado, en tanto corte a la lengua, interfiere en cualquier nueva lengua[3] que se quiera reconstruir.



La Moneda en llamas es la instalación que cualquier vanguardia artística quisiera hacer: como total insubordinación de los signos, sean los institucionales (quiebre de la institucionalidad moderna), los políticos (término de la política representativa: cierre del congreso y de los partidos políticos), los culturales (el Estado no financia más ningún tipo de práctica cultural, es más, no hay libertad de expresión en Chile) y finalmente la misma noción de signo es quebrada, teniendo su perfecto avatar en el saber universitario, académico o intelectual, intervenido por militares, y así de todo el aparato moderno del saber, sus prácticas, sus categorías.



Pensamiento intervenido, exiliado, torturado, fusilado: desaparición de las categorías en las cuales nos pensábamos, nos nombrábamos. El Chile republicano, estatal, muere en la Moneda junto a Allende, para pasar a ser un Chile transnacional. El golpe no ocurrió solo un once de septiembre del setenta y tres, sino que este no deja de ocurrir. El golpe es ahora en tanto el acontecimiento se devela póstumo: el golpe se lee desde el golpe, somos leídos por el golpe para leerlo.



Son 35 años en el cual la edición que existe de la memoria nos muestra las imágenes en blanco y negro que responden inmediatamente a aquello que se llama golpe de estado. El golpe no es histórico propiamente tal, es visual. Si Gonzalo Vial no cuenta la Historia de Chile post-golpe, no es sólo por una cuestión estrictamente ideológica, sino que para un historiador conservador como el, las imágenes, lo visual, no tiene historia. No es posible hacer historia con imágenes, porque la imagen prescinde de una narración explicita: no hay sujeto en la imagen, por más que uno vea a un piloto de avión bombardeando la moneda o que uno sabe que Allende se está suicidando en la Moneda, o es más, el camarógrafo que registra la imagen. No hay sujeto en la imagen porque ésta prescinde de un testimonio confiable, no hay narración. La imagen es una construcción técnica y el golpe sólo es leído desde ahí: el golpe antes de que fuera narrado, contado por alguien, fue visto en las pantallas de televisión luego de que pasaban por la tele el Pato Donald.



Ruiz sabía muy bien que el golpe de estado era la entrada de Chile al mundo global. Thayer lo enuncia como el bing bang de la globalización. Así, Diálogos de Exiliados[4] es la alegoría para pensar el golpe desde todas estas hechuras que hemos transcribido. En el film se trasluce el fin de la épica, grafica en ironías sobre la constitución de asambleas y discusiones que sólo tenían sentido dentro de un régimen partidista pre-golpe; se trasluce la condición del inmigrante, ya que el exiliado para Ruiz no es sólo el chileno, que siempre – sobre todo luego de la Dictadura – se mostró como épico, es decir, un exiliado que preparaba su vuelta a Chile aún confiando en que las cosas podían ser mejores, sino que el exiliado de Ruiz es simplemente un inmigrante, que convive en Francia con el argelino, con el argentino, mostrando la entrada – vía del exilio – de Chile en la aldea global. Diálogos de Exiliados es un film sobre el exilio, pero a la vez, sobre el golpe, sobre la Dictadura chilena, pero también es post dictatorial, ya que trasluce un sentir, un cuerpo afectivo, que es propiamente el sentir del golpe, como corte de la lengua.



Pasolini en Saló como una de las tantas torturas producidas por los supuestos victimarios fascistas, está presente el corte de una lengua de una de las supuestas victimas. La tortura mayor es la de no dejar hablar, la de cortar la lengua, no para fundar otra, sino para que la lengua cortada, con esa marca, no pueda volver articularse sin tener que trabarse con ella misma recordando el corte (el golpe)…



La verdad del golpe de estado no es sino póstumamente: hoy es. Bing bang de la globalización, y a saber, del mercado, de la transculturación, de la “democracia”, de la muerte de las ideologías, y la activación de la representación como movimiento de lo inaparente, de lo muerto-vivo desplegándose. Existe esta secuencia: Unidad Popular-Golpe-Dictadura-Transición, como un pliegue, como mónada del tiempo-ahora: Lagos heredero de Allende; Bachelet heredera de Pinochet; Allende como consumación de la vanguardia, de la épica, en tanto es parte de aquella instalación llamada la Moneda en llamas, muestra de lo irrepresentable, de lo fuera de marco, de lo in-testimonial, de la lengua cortada un once de septiembre.



[1] Ver Sergio Rojas, La visualidad de lo fatal: historia e imagen, en Pensar en/la Postdictadura, Cuarto Propio, ed. Nelly Richard y Alberto Moreiras, 2001.

[2] Ver Willy Thayer, El golpe como consumación de la vanguardia, en El Fragmento Repetido: escritos en estado de excepción, pág. 20-21, Metales Pesados, 2007.

[3] Y así esta nueva lengua se puede extrapolar a cualquier discurso, pragmática, política que se quiera “hacer”.

[4] Diálogos de exiliados (1974) fue la primera película realizada por Raúl Ruiz en su exilio en Francia, marca a su vez también la última película que realizaría con Chile como tema protagónico, para luego de ella, entrar a trabajar en el marco cultural francés, sin que eso sea sinónimo de un “afrancesamiento” por parte de él. Para muchos, con esta película, Ruiz pone termino a su militancia, a su compromiso de elaboración de un cine propiamente chileno que años atrás se había propuesto hacer; para otros también es no sólo su alejamiento partidista sino que con el mismo país, para volverse un Director críptico, distante, lejano, sin ningún tipo de cercanía con el público chileno. Precisamente todas estas apreciaciones nos sirven para decir que el golpe de estado no fue sólo un accidente que ocurrió en la historia de Chile, sino un golpe totalmente afectivo que intervino, por ejemplo, en el Cine de un autor como Raúl Ruiz.




 
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